Un hombre/Una mujer en la brecha, Ezequiel 22:30 y Hechos 6:1-4.

Por: Héctor E. Contreras.

Y busqué entre ellos hombres que…. No existe mayor desilusión, otras veces disgusto,  cuando buscamos algo que sabemos debía de estar en el lugar y no lo hemos hallado. Entre muchos hombres, en aquel entonces, hoy decimos, entre muchas personas, Dios busca en quién tener la suficiente confianza para desempeñar una labor de tanta responsabilidad como estar en la brecha. Esa persona, debe estar en la disposición de responder al llamado de Dios.   Cuando Dios dice en la brecha delante de mí, Él quiere decir, “delante de mí, a favor de”. Heme aquí, Señor, debe ser nuestra actitud, disponernos estar al servicio del Señor de forma indondicional. Heme aquí, Señor, no solo para estar en la brecha, sino para hacer vallado en defensa de mi País, de mi familia, de mi comunidad. Alguien que sepa que, al escuchar su voz esté totalmente en disposición de obedecer. Debe ser gente sencilla, de corazón limpio y en obediencia absoluta al llamado de Dios. 

En los días de Ezequiel, Judá era lo único que quedaba de la viña de Dios; en otras palabras, del pueblo de Israel, su pueblo escogido. El reino idólatra de Israel había sido destruido y enviado al exilio bajo Sargón, gobernante asirio en el año 722 A.C. Luego de 150 años, por causa del pecado en todo el pueblo, esto produjo que  se    abriera  una horrenda brecha en la muralla que protegía a Judá. De ahí las palabras del Dios viviente: “Y BUSQUÉ” un hombre, yo añado hoy, una persona. El pecado permite que se abra una gran brecha entre nosotros y Dios y esta brecha sólo puede ser cubierta cuando llegamos ante su presencia en humillación, arrepentidos en el nombre de Cristo Jesús. Un hombre, una mujer… alguien debe estar en disposición de ponerse en la brecha para que no penetre el enemigo. Como cité más arriba, quien sea que acepte el reto ante Dios, se convierte en un intercesor/intercesora delante de Él  y en favor de los demás. Esta persona tiene una doble responsabilidad, porque no solo hace vallado, no solo restaura la brecha causada por el enemigo, sino que se pone en la BRECHA.  En otras palabras, detiene el avance del enemigo, impidiéndole cruzar hacia su territorio. Hoy, en el seno de la sociedad, de los pueblos, de la familia, de los que nos gobiernan, se hace necesario ponernos en la brecha en el nombre de Jesús. 

Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé”, Ezequiel 22:30. Fue un tiempo muy difícil para la historia de Israel, Dios envió a Ezequiel a profetizar contra los pecados de Jerusalén, declarando así que no tenía otra alternativa que no fuera juzgar la tierra. El profeta dice: “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, di a ella: Tú no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el día del furor”, Ezequiel 22:23-24. Al final, Dios grita: ¡Basta ya! Y es entonces cuando el Señor hace un sorprendente pronunciamiento: Esto pudo haberse evitado si tan sólo uno hubiera venido ante su presencia a interceder en favor de la tierra. “Busqué a ese hombre, busqué a esa mujer”. El texto dice claramente: “Y busqué entre ellos hombre…que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra”. Este pasaje, amados/amadas, significa claramente una intercesión. Ninguna frase en la Escritura describe con mayor certeza la obra de un intercesor o intercesora que la frase “delante de mí, a favor de”. El intercesor, entiéndase hombre o mujer, siempre viene “ante Dios, a favor” de otros. También es significativo que los intercesores@s tienen una doble responsabilidad. No sólo hace “vallado”, lo cual sugiere que no solamente restaura la brecha causada por el enemigo, sino que se “pone” en la brecha, es decir, detiene el avance del enemigo. Aún en este tiempo, por más que anunciamos las palabras del Reino de Dios, la gente continúa en sus propios afanes, ignorando lo que significa tener a Dios en su corazón, en su vida, en su familia. ¡Tú puedes ser la diferencia hoy!

Sobre el tema, Isaías escribió: “Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia”, Isaías 59:16. Más adelante, el mismo profeta dice: Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él”, Isaías 59:19. Dios provee su propia salvación. Se coloca encima la armadura del soldado para enfrentarse al enemigo y a quienes no se arrepientan. Es la enseñanza del verso primero, el 16, del Isaias 59. Al final de este verso están plasmadas las palabras: “y lo salvó su brazo”. Es el caso de Moisés, cuando el pueblo, en pleno desierto se volcó a la idolatría, fundiendo una imagen de un buey y lo adoraron, tentando a Dios, quien se airó tanto que quiso  destruirlo.  Debemos ser como Moisés, cuando el salmista declara: “Olvidaron al Dios de su salvación, Que había hecho grandezas en Egipto, Maravillas en la tierra de Cam, Cosas formidables sobre el Mar Rojo.Y trató de destruirlos. De no haberse interpuesto Moisés su escogido delante de él, A fin de apartar su indignación para que no los destruyese”, Salmo 106:21-23. Lo que hizo Moisés en favor del pueblo, es lo que Dios busca de ti hoy. Un hombre, una mujer que se ponga de rodillas delante del Altar de Dios en favor del pueblo y  la familia. Dios busca un Moisés en este tiempo, para que se arrodille delante de su presencia en favor de su pueblo. ¡Alabado sea el nombre de Dios

Al no encontrar un mediador humano, es decir, alguien que se ponga en la brecha; entonces, amados del Señor, Nuestro Dios se la ingenia para llevarnos a entender la magnitud de su amor hacia nosotros.  Aunque venga el enemigo con el ímpetu de un río, Él envía su Espíritu y levantará bandera contra nuestro enemigo. Al escuchar la voz de Dios, obedecer y responder su llamado, es cuando nos convertimos en verdaderos intercesores   delante de su Altar en favor de….. sea la familia, sea nuestro pueblo, nuestro entorno, nuestra Nación toda. Cada hombre, cada mujer, puede ser alguien que luche en el campo espiritual  de rodillas y revierta así todos nuestros fracasos en victorias, porque hemos aprendido a depender de Dios; escuchar su voz y obedecerla. Dios buscaba ayer en Judá, esa persona entre las ciudades, pueblos o campos, para que se convirtieran  en intercesores delante de su presencia en favor de los demás. Hoy te busca a tí. 

El Doctor Lucas, en el libro de los Hechos de los apóstoles, destaca que, al inicio de la Iglesia, Dios buscaba a hombres dispuestos a servir. 

Los doce apóstoles buscaban hermanos justos, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, Hechos 6:1-3. Según el verso 7, este describe que la palabra del Señor crecía, también la Iglesia, por lo tanto se hacía necesario buscar obreros dispuestos a aceptar el reto y ponerse en la brecha en favor del pueblo. En el tiempo actual, tiempo de separación de familias, tiempo de angustia, de dolor y muerte, se hace necesario, urgente, que se levanten hombres y mujeres, llenos de gracia y del Espíritu Santo que  estén en  disposición de servir ante el Altar de Dios, es decir, que se pongan en la brecha, para así, con la ayuda de Él tratar de detener el azote de los asaltos, muertes y embarazos de niñas por hombres perversos, sin valor alguno por causa del pecado, llevando a nuestra sociedad al precipicio más inhóspito y profundo que tiene a los pueblos, sin ser el nuestro la excepción, al borde del colapso espiritual, económico y de familia.    La Iglesia de Jerusalén escogió 7 hombres, llenos del Espíritu Santo de Dios; entre ellos estaba Esteban, quien poseía los atributos de Dios descritos antes, además de que este hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo, Hechos 6:8. Poco tiempo después, este hombre fue apedreado, convirtiéndose en el primer mártir de la Iglesia del Señor, porque cuando era apedreado por la multitud se atrevió a decirle al pueblo: “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros”, Hechos 7:51. No resistas hoy al llamado que Dios te hace para que te pongas en la brecha y te conviertas en alguien que antepone todo lo que pueda ser de interés para tí mismo y te pongas al servicio del Dios viviente. ¡Bendito sea el Señor!

INCIRCUNCISOS DE CORAZÓN Y OÍDOS; el mundo sigue ignorando el mensaje de Jesucristo, porque necesita que su corazón y oído, sean cortados por el bisturí del Espíritu Santo y transformados a la imagen de Dios y para ello, es necesario ponerse en la brecha, intercediendo en todo tiempo, en todo lugar en favor de….. Dios nos llama urgentemente a ponernos delante de la brecha y convertirnos en vallado para defender lo que es nuestro. ¡Bendito sea Dios!

Que la gracia de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo more en cada corazón, en cada vida y que esta sobreabundante gracia nos haga convertirnos en Atalayas e intercesores en favor de todo nuestro pueblo. 

 

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here