El Mundial 2026 ha dejado consecuencias mucho más allá de Estados Unidos, México y Canadá. La primera edición con 48 selecciones y 104 partidos terminó el pasado 19 de julio, cuando España derrotó a Argentina en la final, dejando apenas unas semanas entre el cierre del torneo y el comienzo de las grandes competiciones europeas. FIFA quiso hacer el Mundial más grande y el calendario volvió a pagar la factura.
En España, el resultado es una primera jornada difícil de explicar. La Liga comenzará el sábado 15 de agosto con el Alavés-Getafe y no terminará hasta el jueves 27, doce días después, con el Barcelona-Athletic. Entre medias tendremos partidos correspondientes a la segunda jornada mientras la primera todavía seguirá sin completarse. No es una exageración: es el calendario oficial de la competición.
El origen del problema está principalmente en el descanso de los internacionales que llegaron hasta las últimas rondas del Mundial. El marco laboral del fútbol profesional contempla 30 días naturales de vacaciones, con al menos 21 consecutivos, y La Liga permitió retrasar los encuentros afectados para proteger ese periodo de descanso. No hablamos, por tanto, de 21 días “marcados por ley” exactamente, sino de las garantías recogidas en la regulación laboral y convencional de los futbolistas.
De ahí salen cuatro partidos de la jornada inaugural desplazados por las consecuencias del Mundial: Atlético de Madrid-Málaga, el 19 de agosto; Valencia-Betis, el 25; Real Madrid-Real Sociedad, el 26; y Barcelona-Athletic, el 27. Unos porque tenían futbolistas entre los últimos supervivientes del torneo y otros porque tuvieron la mala suerte de encontrarlos como rivales en la primera fecha.
La consecuencia roza lo absurdo. Betis, Real Sociedad, Athletic Club, Valencia, Real Madrid y Barcelona jugarán su partido de la jornada 2 antes que el de la jornada 1. El Betis-Real Sociedad será el 21, Athletic-Sevilla y Valencia-Celta el 22, Espanyol-Real Madrid también el 22 y Elche-Barcelona el 23. Sus respectivos estrenos de la primera fecha llegarán después.
Y, por si el calendario no estuviese suficientemente desordenado, apareció un hongo. El Celta-Osasuna, previsto inicialmente para este domingo 16 de agosto a las 21:30 horas, ha sido aplazado este jueves por el pésimo estado del césped de Balaídos. Un hongo ha deteriorado gravemente el terreno de juego y los técnicos desplazados para examinarlo concluyeron que no reúne las condiciones necesarias para disputar el encuentro. Se jugará finalmente el jueves 27 a las 20:30.
Eso añade a Celta y Osasuna a la lista. Los vigueses jugarán en Mestalla contra el Valencia el día 22 y los navarros recibirán al Levante el 24 antes de disputar su jornada inaugural entre ellos tres días después. Ocho equipos de Primera habrán jugado la segunda jornada antes que la primera. Difícil encontrar una manera más gráfica de explicar el desorden con el que empieza el campeonato.
El ejemplo está fuera
Y mientras aquí construimos una jornada 1 que empieza el 15 y termina el 27, basta mirar alrededor. La Premier League empieza el 21 de agosto y ha explicado oficialmente que retrasó una semana su inicio precisamente por el calendario internacional y el bienestar de los jugadores. La Ligue 1 arranca también el 21, la Serie A el fin de semana del 22 y 23 y la Bundesliga entre el 28 y el 30 de agosto.
Alemania incluso lo explicó sin demasiados rodeos: su competición se retrasó una semana por el Mundial 2026. Inglaterra hizo lo mismo y calculó que empezar el 21 de agosto dejaría 33 días limpios desde la final mundialista. España, en cambio, decidió mantener el inicio el día 15 y resolver posteriormente los problemas a base de aplazamientos.
Quizá había una solución bastante menos sofisticada: empezar una semana más tarde. Evitar una primera jornada repartida durante casi dos semanas, impedir que ocho clubes jueguen la jornada 2 antes que la 1 y proporcionar un margen razonable después del Mundial. El hongo de Balaídos evidentemente no es responsabilidad de Javier Tebas ni de La Liga, pero ha terminado de convertir un calendario ya desordenado en algo directamente esperpéntico.
Una vez más, mientras otras grandes competiciones europeas han adaptado sus fechas al nuevo contexto internacional, La Liga comienza haciendo malabares con su propio calendario. La temporada ni siquiera ha empezado y ya tenemos partidos aplazados, equipos debutando en la segunda jornada y una primera fecha que necesitará trece días naturales para completarse. Y lo peor es que, viendo los precedentes, cuesta creer que alguien esté realmente sorprendido. @mundiario
