La presión crece en torno a Benjamín Netanyahu , un líder veterano y acostumbrado a superar situaciones de máxima tensión . Tras una jornada marcada por la huelga general y las calles tomadas por decena de miles de manifestantes pro y anti-Gobierno, el primer ministro acordó a media tarde con sus socios retrasar un mes la aprobación del polémico plan de reforma de la Justicia. Netanyahu gana tiempo, no da marcha atrás, una decisión que le sirve para intentar consolidar su ejecutivo, pero que no silenciará las calles. Desde primera hora de la mañana los medios esperaban el anuncio del primer ministro sobre esta suspensión temporal, pero lo único que salió de boca del primer ministro fue la petición para mantener la calma y recordar a los israelíes que «todos somos hermanos». El problema es que hace mucho tiempo que Netanyahu no es un líder que una a la gente, sino que es la figura que ha partido al país en dos. Israel lleva semanas siendo testigo de protestas masivas contra la reforma judicial, con la que el Gobierno pretende tomar el control de la Justicia, y la decisión del primer ministro de quitar de su puesto al ministro de Defensa, Yoav Gallant, por pedir la suspensión de la reforma fue la chispa que incendió las calles la noche del domingo. El primer ministro no quiere voces discordantes y actuó de manera fulminante e inesperada contra una de las carteras más sensibles del país. Cientos de miles de personas se echaron a las calles de las principales ciudades y en Tel Aviv bloquearon durante cinco horas una de las principales autopistas del país. Noticia Relacionada estandar No Huelga general y bloqueo del aeropuerto: Israel se levanta contra la reforma judicial de Netanyahu Agencias Más de 600.000 manifestantes han tomado las calles en protesta por la destitución del ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant El país despertó sobrecogido por las manifestaciones y se encontró con el anuncio de huelga general por parte de Histadrut, el principal sindicato. En el aeropuerto internacional de Tel Aviv se detuvieron las salidas y universidades, escuelas, comercios y bancos se sumaron al paro indefinido. La Bolsa de Tel Aviv también cerró sus puertas. Defensa de la democracia Los manifestantes claman «democracia», lo mismo que los socios ultranacionalistas de Netanyahu, los grandes defensores de la reforma judicial. El ministro de Economía, Bezalel Smotrich, pidió a sus seguidores que acudieran a manifestarse a Jerusalén porque «no nos podemos rendir ante la violencia, la anarquía, quienes se niegan a ir al servicio militar y las huelgas salvajes. Somos la mayoría y tienen que escuchar nuestra voz. No dejaremos que roben nuestros votos». La diputada Limor Son Har-Melech, de la formación de extrema derecha Poder Judío, declaró que «detener la legislación es un error y sería un regalo al terrorismo , equivaldría a decir ‘vale la pena ser violento, vale la pena quemar el país’». El Ejército ha entrado de lleno en los problemas políticos que sufre el país tras la decisión de un número importante de reservistas de no cumplir con su servicio Entre quienes respondieron a la llamada del ministro de Economía se encontraba el grupo radical La Familia, ultras del equipo Beitar Jerusalem, que convocaron a sus miembros a salir a la calle armados con «explosivos, cuchillos y pistolas». Los grupos de ultraderecha compartieron mensajes en las redes que rezaban que Israel vive «una situación de emergencia» porque «quieren robarnos nuestra victoria en las elecciones». En lugar de llamar a la calma, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, echó leña al fuego y pidió a los suyos compartir en redes un mensaje que decía «hoy dejamos de estar en silencio, es el día en el que la derecha despierta». Ejército dividido El Ejército ha entrado de lleno en los problemas políticos que sufre el país tras la decisión de un número importante de reservistas de no cumplir con su servicio. El servicio militar en Israel es obligatorio y dura tres años, después el periodo en la reserva se alarga hasta que se cumplen los 40 años. A partir de este momento, el servicio es voluntario por lo que quien no acude a filas no puede ser castigado. Gallant adivirtió antes de su cese de que estas negativas de los reservistas suponen « un peligro real y concreto » para la seguridad del país, sobre todo en el caso de pilotos. Voces importantes como el ex jefe del Ejército, Dan Halutz, señalaron el 27 de marzo como «el día en que logramos evitar que Israel se convirtiera en una dictadura». El actual responsable de las fuerzas armadas, Herzi Halevi, compartió una carta dirigida a todos los militares activos y de reserva para recordar que Israel «nunca ha conocido tales días de amenazas externas combinadas con una tormenta interna. Este es un momento de responsabilidad».

