Los discursos del presidente ucraniano Volodímir Zelenski ante parlamentos europeos se han convertido en una rutina. Se trata de actos de reconocimiento a la resistencia de Ucrania , por parte de los legisladores nacionales y de reiteradas peticiones de envíos de armas por parte de Kiev, que argumenta estar defendiendo a Occidente del expansionismo ruso y a las democracias del autoritarismo asociado a él. Los aplausos habían sido unánimes hasta ahora, pero la extrema derecha austriaca del Partido Liberal (FPÖ) se ha diferenciado con un plante en toda regla al presidente de Ucrania. Sus miembros han abandonado esta mañana el Parlamento, durante la videoconferencia con Zelenski, en protesta contra un discurso que, en su opinión, viola la neutralidad austriaca. Zelenski había comenzado expresando su agradecimiento a Austria por brindar asistencia humanitaria y ayudar en iniciativas como la l impieza de minas terrestres . Después se refirió a que es fundamental «no ser moralmente neutral frente al mal». «Cuando recurrimos a ustedes en busca de apoyo, les pedimos que protejan vidas humanas. Ucrania quiere vivir en seguridad, paz y libertad», dijo, antes de invitar a los legisladores austriacos a viajar a Ucrania y ver ellos mismos la situación. Noticia Relacionada estandar Si Austria abre el debate sobre su neutralidad tras la amenaza de Putin Rosalía Sánchez Noventa expertos y figuras públicas han pedido públicamente una reorientación de la política de seguridad austriaca en una carta abierta Aunque el gobierno de Austria apoya políticamente a Ucrania, su neutralidad le impide involucrarse militarmente en el conflicto y no suministra armas al país en su lucha contra la invasión rusa . El FPÖ ha sido el único grupo parlamentario que ha entendido las palabras del presidente ucraniano como una violación de la neutralidad del país y no ha sido un gesto espontáneo. «Lugar para la paz» El líder del partido, Herbert Kickl, había adelantado en una conferencia de prensa, el pasado martes, que «en cualquier caso, no contribuiremos a este ataque frontal contra la neutralidad austriaca». Por ello, tras las palabras saludo y bienvenida a Zelenski del presidente del Consejo Nacional, Wolfgang Sobotka, con las que comenzó el acto, los diputados del FPÖ fueron los únicos que no aplaudieron y desplegaron pancartas con las inscripciones «Lugar para la paz» y «Lugar para la neutralidad», que dejaron en sus escaños antes de abandonar la sala. «Aunque condenamos la guerra de agresión rusa contra Ucrania: Austria es constitucionalmente un estado neutral , la neutralidad perpetua es la piedra angular de nuestra propia imagen, y el discurso de un representante de un partido beligerante en el corazón de nuestra democracia es un tabú absoluto», ha dicho Herbert Kickl. La neutralidad, consagrada en la Constitución austriaca, ha venido formando parte de la identidad del país desde la Segunda Guerra Mundial. Aunque ha dispuesto de 580 millones de euros en ayuda humanitaria para Ucrania, ha acogido a 50.000 refugiados y ha respaldado las sanciones europeas a Rusia, mantiene abiertos los canales de comunicación con Moscú y no participa en el envío de armas. El pasado mes de febrero, un año después del inicio de la invasión rusa y ante el proceso europeo de rearme, la sociedad austriaca ha reabierto por primera vez el debate y noventa expertos y figuras públicas han pedido públicamente una reorientación de la política de seguridad austriaca en una carta abierta que critica que la nación se mantenga al margen del conflicto. Entre los firmantes de la carta abierta dirigida al presidente van der Bellen, figuran el primer vicepresidente del Parlamento Europeo Othmar Karas, del Partido Popular Europeo, y el ex ministro de Defensa liberal Herbert Schreibner . Sus argumentos son que se están descuidando cuestiones importantes sobre el futuro de Austria, Europa y el orden internacional, «sobre todo la cuestión de qué medidas pragmáticas pueden proteger mejor a nuestro país». «Austria actúa como si el mundo se hubiera detenido el 23 de febrero de 2022», decía la carta, «muchos austriacos todavía parecen creer o esperar que nada haya cambiado realmente para nuestro país, que podemos mantenernos al margen de todos los conflictos militares y protegernos en el futuro previsible».

