El valor de la prudencia

Por Roger Figueroa. 

rogerjoseandujar@gmail.com

¿Y si lo hubiera pensado mejor? ¿Y si hubiera consultado a mis padres antes de tomar esta decisión? ¿Por qué no fui prudente al hacer esto? Son algunas de las preguntas que surgen cuando cometes errores que te marcan y a la misma vez, la vida de los demás. Son algunas de las cuestionantes que te realizas cuando estás presenciando las consecuencias de tus actos y de posiciones que tomaste, de las cuales nadie tiene la culpa, sólo una persona en todo el universo: tú.

Proverbios 14:15 dice: “El simple todo lo cree, pero el prudente mira bien sus pasos”. ¡Qué ironía la del ser humano! quiere pensar en lo que tiene cuando ya lo ha perdido, quiere devolverse cuando ya ha caminado demasiado y pretende caerse por no mirar bien sus pasos.

Dios es un ser de orden y pienso que desde siempre ha querido que nos organicemos, es decir, que al momento de tomar una decisión pensemos en las consecuencias que traerá esa elección. Es momento de pararnos frente a la desesperación y la tentación para decirle:Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”, Eclesiastés 3:1.

Ahora bien, quisiera hacerte unas preguntas y espero que te las puedas contestar a ti mismo/a ¿Tienes la necesidad de compararte con los demás? ¿Tienes la necesidad de tenerle envidia a tu prójimo? Creo que no debes ser copia de nadie porque Dios te creó original. Considero que quizás no estás donde quieres ahora mismo, pero Dios te ha permitido estar ahí para desarrollar en ti la prudencia, la perseverancia y para que veas que al salir de ese lugar no serás el mismo o la misma que entró.

Todo obra para bien aunque el mundo se rompa en mil pedazos, pues, Dios está en pleno control de tu vida y la mía. Todo tiene un propósito aunque no tengas dinero o estés atravesando muchas calamidades. 

Cristo te invita a confiar porque ni él mismo hizo el mundo de una vez. Se tomó 6 días y al séptimo descansó para dejarnos claro que todo lleva tiempo y que no se nos puede olvidar descansar en sus brazos porque si él cuida de las aves ¿No cuidará de ti también?

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