La muerte a tiros de un adolescente de 17 años, Nahel M**, que se negó a detener su coche la noche del martes, como le ordenaba un policía de servicio, en Nanterre, al oeste de París , ha iluminado la situación dramática que viven muchos de los suburbios, la «banlieue’, de París y otras grandes ciudades, un ensangrentado campo de minas sociales, económicas y policiales. Primer indicador: Incremento espectacular de la violencia y, en particular, la violencia policial con fines «justicieros». Durante el último año, trece personas murieron en Francia , muertas a tiros por policías que estimaban «hacer justicia», utilizando sus armas de fuego para «detener» a hombres y mujeres que se negaban a detener sus vehículos cuando se… Ver Más

