La entrada de Suecia en la OTAN culmina un impresionante giro del país nórdico en el estrecho espacio de un año. El principio de neutralidad, que durante dos siglos perteneció a la columna vertebral de su política exterior, había ido diluyéndose en aras del pragmatismo, muy particularmente desde 2009, cuando decidió negociar tratados de autodefensa mutua con la UE y otros países nórdicos, pero nada comparable a su adhesión a la OTAN. Hace año y medio, las encuestas mostraban todavía que tanto los partidos políticos como los ciudadanos seguían creyendo firmemente que la no alineación era la mejor manera de garantizar la seguridad y la paz. «Mientras yo sea ministro de Defensa, Suecia no dará ese paso», dijo con solemnidad… Ver Más
