Mar-a-Lago , la residencia y club privado de Donald Trump en la costa de Florida, podría ser un museo. La mansión fue el capricho de Marjorie Merriweather Post, una multimillonaria de comienzos del siglo XX, que eligió su estilo hispano-mudéjar, el colmo de la sofisticación en Florida en aquella época. La cascada de artesonados, cerámicas, baldosas, dorados, arcos de herradura y tapices cayó en manos de Trump en 1985 . Desde entonces, el expresidente ha abigarrado las estancias y galerías con todavía más adornos y arte –muchos retratos y fotografías de él mismo–, para deleite de sus invitados. Ahora se ha sabido que los muros de Mar-a-Lago han albergado tesoros que no son de Trump y que deberían estar en… Ver Más
