Trump limita el voto por correo en EE UU y pone en riesgo la participación electoral

Donald Trump ha firmado recientemente una orden ejecutiva para restringir el voto por correo en Estados Unidos, una medida que ha generado polémica por su impacto potencial sobre la participación ciudadana. Desde que perdió las elecciones de 2020 frente a Joe Biden, Trump ha cuestionado de forma sistemática la legitimidad de las votaciones a distancia, a las que ha acusado de fraude sin aportar evidencia. La orden exige al nuevo secretario de Seguridad Nacional elaborar listas de votantes con la colaboración de la Seguridad Social y al Servicio Postal enviar solo las papeletas a quienes figuren en esas listas, asegurando trazabilidad mediante sobres especiales y códigos de barras. Los Estados que no cumplan podrían ver comprometidos sus fondos federales.

Esta decisión, según medios como Daily Caller y The Hill, también contempla que la fiscal general priorice la persecución de supuestas irregularidades, a pesar de que estudios, como los del Brookings Institute, han demostrado que los casos de fraude en voto por correo representan apenas un 0,000043% de los votos emitidos.

Contradicciones y contexto histórico

Resulta paradójico que Trump haya utilizado personalmente el voto por correo en elecciones especiales en Florida, alegando que su deber presidencial le impedía acudir en persona, aunque en realidad pasó ese fin de semana en su club de golf en Palm Beach. Este ejemplo evidencia la incoherencia entre la política de restricción que promueve y su propio comportamiento, lo que levanta dudas sobre los verdaderos objetivos detrás de la norma.

El voto por correo es una práctica extendida en democracias consolidadas, diseñada para ampliar la participación y facilitar el acceso al electorado. Limitarlo podría dejar fuera a miles de ciudadanos, especialmente de estratos más humildes o zonas rurales, que dependen de este sistema para ejercer su derecho. La Constitución de Estados Unidos permite a los Estados regular la forma de las elecciones, aunque el Congreso puede fijar criterios uniformes para los comicios federales. La nueva orden presidencial, sin embargo, intenta imponer control federal directo sobre un mecanismo históricamente descentralizado.

Consecuencias y desafíos para la democracia

Más allá del voto por correo, Trump impulsa medidas adicionales que podrían restringir aún más el acceso, como exigir pasaporte o certificado de nacimiento para votar. En un país donde la mitad de la población no tiene pasaporte y muchos carecen de acceso fácil a documentos de nacimiento, esta exigencia amenaza con excluir a sectores amplios del electorado. Además, la presión sobre los Estados republicanos para redefinir distritos electorales busca asegurar ventaja política, en un contexto de creciente polarización.

Limitar el voto no solo es un gesto hacia una supuesta seguridad electoral, sino también un intento de consolidar poder a costa de la participación. La historia reciente recuerda que los mecanismos que dificultan el acceso al voto terminan por debilitar la confianza en las instituciones y erosionar la democracia.

Para garantizar elecciones libres y justas, es fundamental proteger el derecho a votar, simplificar los procesos y asegurar transparencia, sin que los cambios legales respondan a intereses partidistas. La política electoral debería reforzar la participación ciudadana, no construir muros que impidan ejercer un derecho fundamental. @mundiario