El Clasico eclipsado por la lesion de Nico Williams: Athletic y España en shock

San Mamés vivió un silencio sepulcral en el minuto 34. Nico Williams, el extremo que estaba siendo el mejor del Athletic ante el Valencia, cayó al césped con gestos de dolor. Dos minutos después, su hermano Iñaki entraba en su lugar, mientras el público contenía la respiración. El Mundial y las últimas jornadas de Liga se tiñeron de incertidumbre.

El joven internacional había recuperado sensaciones tras superar una pubalgia que lo mantuvo fuera mes y medio. Con seis goles, cuatro asistencias y tres penaltis provocados en 32 partidos, su impacto era evidente. Pero esta nueva lesión amenaza con cortar de raíz su progresión y dejar al Athletic sin su chispa ofensiva en el tramo decisivo.

La reacción del vestuario fue inmediata. Tal y como lo informó el diario As, Ernesto Valverde lo consoló en la banda, consciente de que el golpe era doble: deportivo y emocional. Nico, con lágrimas en los ojos, murmuraba un “no puede ser” que reflejaba la frustración de un futbolista que soñaba con brillar en el Mundial de Estados Unidos.

La Selección también se ve sacudida. Luis de la Fuente ya lidia con las bajas de Lamine, Rodri y Mikel Merino, piezas clave en su esquema. La posible ausencia de Nico añade un problema más a una lista que empieza a preocupar. El seleccionador sabe que no todos llegarán en plenitud, pero perder al extremo sería un mazazo.

Iñaki: “Nunca había sentido ese dolor”

Tras el partido, Iñaki Williams habló con crudeza. “Estaba de dulce, volviendo a su nivel, y ahora toca cruzar los dedos”, confesó en DAZN. Sus palabras reflejaban la gravedad del momento. “Nunca había sentido un dolor así”, añadió, dejando claro que la lesión no es menor y que el futuro inmediato de su hermano está en el aire.

El capitán del Athletic también lamentó la pérdida para el equipo. “Lo duro es que no podemos contar con él en los últimos partidos”, señaló. El club se juega mucho en estas jornadas finales y la ausencia de Nico deja un vacío difícil de llenar. La afición, que lo veía como símbolo de esperanza, ahora teme lo peor.

El contraste entre la ilusión previa y la realidad fue brutal. El optimismo del cuerpo técnico se evaporó en segundos, y el Athletic perdió a su jugador más desequilibrante. El fútbol, una vez más, mostró su cara más cruel, recordando que las temporadas se deciden tanto en los goles como en las lesiones.

El futuro de Nico Williams está en manos de los médicos y del tiempo. El Mundial se acerca y la Selección espera noticias. San Mamés, mientras tanto, aguarda con angustia. Porque más allá de los números, Nico representa la energía y el talento que hacen soñar a un club y a un país. @mundiario