Escándalo arbitral: el Oviedo denuncia trato injusto y clama indignación

El Tartiere vivió una noche de indignación. El empate sin goles ante el Getafe dejó al Oviedo con un sabor amargo, no por el resultado, sino por las decisiones arbitrales de César Soto. Tal y como lo recoge el diario Marca, las dos expulsiones directas, a Javi López y Sibo, encendieron la furia de jugadores y afición

Aarón Escandell fue el primero en estallar. “Hoy no querían que ganásemos, lo digo con claridad”, declaró tras el partido. Sus palabras reflejaron la frustración de un vestuario que siente que los arbitrajes han lastrado sus opciones de permanencia. “Nos quieren bajar a Segunda”, añadió con dureza.

El guardameta no se quedó ahí. Señaló que las dos rojas fueron dudosas y que el criterio aplicado favoreció al rival. “Es vergonzoso, que se lo hagan mirar”, insistió. La sensación de persecución se instaló en el ambiente, con la grada del Tartiere clamando contra lo que consideran un trato injusto.

Guillermo Almada, técnico del Oviedo, fue más moderado, pero no menos crítico. “Se aplicó un criterio distinto al visto en otros partidos”, denunció. Recordó que en acciones similares nunca se benefició al Oviedo y que, por el contrario, siempre se les penalizó. Para él, el arbitraje condiciona demasiado.

Almada y la sombra del descenso

El entrenador puso ejemplos claros: “Contra el Betis pasó lo mismo”. Almada subrayó que no busca excusas, pero que las decisiones arbitrales han sido determinantes en momentos clave. “El arbitraje te da y te quita, y a nosotros siempre nos quita”, lamentó.

La indignación no es nueva. El Oviedo acumula semanas de polémicas arbitrales que han minado su confianza. La expulsión de dos jugadores en un partido decisivo refuerza la narrativa de un equipo que se siente perseguido. La lucha por la permanencia se complica aún más.

La afición, que llenó el Tartiere, salió con la sensación de que el equipo pelea contra más que rivales. Los cánticos contra el arbitraje reflejaron un malestar profundo. El empate, lejos de ser un alivio, se vivió como una condena.

El Oviedo, atrapado entre la necesidad de sumar y la percepción de injusticia, afronta las últimas jornadas con un ánimo herido. La indignación puede ser combustible, pero también un peso. El mensaje de Escandell y Almada deja claro que el club siente que lucha contra viento y marea. @mundiario