La noticia sacudió Brasil y al mundo del fútbol: Neymar vuelve a la Seleção para disputar el Mundial 2026. Carlo Ancelotti incluyó al delantero de 34 años en la lista definitiva de 26 jugadores, rompiendo una ausencia que se prolongaba desde octubre de 2023. La reacción del astro fue inmediata y explosiva: “¡Ya estoy ahí!”, celebró en una transmisión junto a su amigo Cris Guedes.
El regreso de Neymar es un acontecimiento cargado de simbolismo. Tras su paso por el Santos y un proceso de recuperación física, el atacante se presenta en su cuarto Mundial con la ilusión intacta. Un artículo publicado por Marca recoge las impresiones del crack sobre esta decisión de Ancelotti: “soy brasileño, igual que ustedes. Siempre lo dejé claro: quiero estar en el Mundial”, había dicho días antes. Su sueño se cumple, aunque con matices.
Ancelotti fue contundente en rueda de prensa: “Neymar jugará si merece jugar. No quiero estrellas, quiero jugadores que estén dispuestos a ayudar al equipo”. El técnico italiano dejó claro que el 10 tendrá la misma obligación que los otros 25 convocados, sin privilegios ni concesiones.
La advertencia es clara: Neymar deberá aportar como uno más. Ancelotti subrayó que el grupo tiene cariño por él y que puede ayudar a crear un buen ambiente, pero insistió en que no se centrará toda la expectativa en un solo jugador. La Seleção busca equilibrio y compromiso colectivo.
Un regreso cargado de emoción
La convocatoria generó alegría desmedida cuando Ancelotti pronunció su nombre. Neymar compartirá delantera con Vinícius, Raphinha, Martinelli, Luiz Henrique, Igor Thiago, Endrick, Matheus Cunha y Rayan. Una mezcla de juventud y experiencia que refleja el plan del técnico para conquistar el Hexa.
El rol de Neymar será más centrado en ataque, según explicó Ancelotti. Su continuidad en el Santos y su experiencia internacional lo convierten en un recurso valioso, aunque no indispensable. El mensaje es que nadie está por encima del proyecto.
La reacción del vestuario y de la afición fue inmediata. Marcelo, excompañero y amigo, celebró con entusiasmo la noticia. La convocatoria del 10 es también un gesto hacia la nostalgia y la esperanza de que pueda despedirse del fútbol internacional con gloria.
Brasil sueña con la sexta estrella y Neymar, pese a las advertencias, vuelve a ser parte de ese sueño. Su explosión de alegría contrasta con la serenidad de Ancelotti, que lo convoca pero lo condiciona. Se va a jugar el Mundial, pero bajo una premisa clara: aportar como uno más. @mundiario
