LaLiga enfría la ilusión: el Sevilla de Sergio Ramos necesita capital para fichar

La llegada de Sergio Ramos y Five Eleven Capital al accionariado del Sevilla FC se presenta como un giro histórico, pero la advertencia de LaLiga recuerda que los sueños no pagan deudas. La patronal ha sido clara: el club mantiene la misma carga financiera y solo una ampliación de capital o ventas de jugadores permitirán reforzar la plantilla. El romanticismo de ver al camero como propietario choca con la fría realidad de los números.

De acuerdo a la información publicada por Estadio Deportivo, la operación, cifrada en unos 450 millones de euros, no borra los 88-100 millones de deuda que arrastra la entidad. El discurso de Javier Gómez, director corporativo de LaLiga, es contundente: “El cambio de propietario no cambia nada, solo la inyección de dinero del club”. Es decir, Ramos y sus socios deberán demostrar que no solo tienen ambición, sino también liquidez.

La afición sevillista, ilusionada con el regreso simbólico de su ídolo, se pregunta si habrá fichajes, si el equipo podrá recuperar competitividad y si la nueva era traerá estabilidad. Pero la normativa es inflexible: el Sevilla sigue excedido en su Límite de Coste Deportivo de Plantilla, con apenas 22,1 millones de margen, el segundo más bajo de Primera. La regla del 1:4 obliga a vender para poder fichar.

La letra pequeña de la esperanza

La ampliación de capital, estimada entre 80 y 100 millones de euros, es la única vía rápida para respirar. LaLiga permite que hasta un 45% de ese dinero se destine a inscribir jugadores, pero siempre con límites: el incremento del coste de plantilla no puede superar el 25% de la cifra de negocio. En otras palabras, no habrá barra libre de fichajes ni milagros financieros.

El Sevilla necesita tiempo y gestión. La salida de Antonio Cordón y la llegada de Marc Boixasa como director deportivo son señales de que el proyecto empieza a tomar forma, pero sin músculo económico, las decisiones deportivas quedarán condicionadas. Ramos, rostro visible de la operación, deberá convencer a la afición de que su liderazgo no es solo simbólico.

La advertencia de LaLiga es un baño de realidad: el fútbol moderno no se sostiene con gestos, sino con balances. El Sevilla puede cambiar de manos, pero no de cuentas. La ilusión de Nervión debe convivir con la prudencia, porque el verdadero reto no es firmar ante notario, sino cuadrar las cifras para que el club vuelva a competir en la élite. @mundiario