Elecciones en el Real Madrid: ¿puede alguien tumbar a Florentino?

Las nuevas elecciones presidenciales del Real Madrid vuelven a abrir un debate que aparece cada pocos años entre parte del madridismo: si realmente existe una posibilidad real de competir contra Florentino Pérez o si el modelo actual del club está diseñado para que cualquier alternativa llegue demasiado tarde y demasiado debilitada. Porque más allá del apoyo social o del momento deportivo, la sensación que existe alrededor del club es que presentarse contra Florentino implica enfrentarse a una estructura institucional extremadamente difícil de combatir.

Dentro del entorno empresarial y madridista existen perfiles con capacidad económica suficiente para intentarlo, pero históricamente muy pocos han dado el paso definitivo. La dificultad no solo reside en el enorme coste financiero o mediático de una campaña, sino también en la complejidad de enfrentarse a una figura con una influencia gigantesca dentro del fútbol español, del tejido empresarial y de las instituciones deportivas. Y precisamente por eso, muchos interpretan que la convocatoria electoral en estas fechas tampoco es casual: el escaso margen temporal deja muy poco espacio para construir una candidatura sólida, cerrar apoyos internos y organizar una oposición fuerte antes del cierre del proceso.

Para aspirar a la presidencia del Real Madrid no basta con tener respaldo popular entre los aficionados. Los estatutos exigen ser socio del club con una antigüedad mínima de 20 años consecutivos, además de presentar un aval bancario equivalente al 15% del presupuesto anual del Real Madrid, una cifra que actualmente ronda los 187 millones de euros. Un requisito que reduce enormemente el número de posibles aspirantes reales a la presidencia.

Ese endurecimiento de las condiciones llegó durante la etapa de Florentino Pérez y fue aprobado en Asamblea por los socios compromisarios en un contexto de estabilidad institucional, crecimiento económico y éxitos deportivos continuados. En aquel momento, gran parte del madridismo respaldó unas modificaciones que se presentaron como una fórmula para proteger al club de aventuras económicas, pretrodólares o proyectos poco sólidos. Con el paso de los años, sin embargo, numerosos sectores críticos consideran que aquellos cambios terminaron reforzando todavía más el control institucional de la presidencia. 

El resultado práctico ha sido evidente: desde su regreso en 2009, Florentino Pérez apenas ha encontrado oposición real. En varias convocatorias ni siquiera hubo votación porque ningún candidato logró cumplir todos los requisitos dentro del plazo establecido. Y ese detalle vuelve a aparecer ahora como uno de los principales focos de debate dentro del madridismo. El calendario electoral deja apenas unos días para preparar candidaturas, encontrar avales multimillonarios y formar una junta directiva competitiva, algo que beneficia claramente a quien lleva décadas controlando toda la estructura institucional del club.

En medio de ese escenario emerge el nombre de Enrique Riquelme, empresario alicantino y presidente del grupo Cox, como uno de los pocos perfiles que podrían tener capacidad económica para intentar competir contra Florentino Pérez. En los últimos meses su nombre ha ganado fuerza dentro de ciertos sectores del madridismo y distintas informaciones apuntan a que ya habría trabajado en la búsqueda de apoyos financieros y empresariales para estudiar una posible candidatura. 

Enrique Riquelme. /  Instagram: enriqueriquelmev
Enrique Riquelme. / Instagram: enriqueriquelmev

Sin embargo, el principal problema para cualquier alternativa no parece ser únicamente el dinero. El verdadero obstáculo es competir contra una figura que acumula más de dos décadas de poder dentro del Real Madrid y una capacidad de influencia enorme dentro del fútbol español. Florentino Pérez llega además a estas elecciones en uno de sus momentos más discutidos a nivel social. La remodelación del Santiago Bernabéu ha recibido numerosas críticas por su coste y por algunos problemas estructurales, mientras que la situación deportiva y el choque de egos y dimes y diretes en el vestuario también ha erosionado parte de su imagen tras varias temporadas lejos del dominio europeo y con un ambiente de desgaste evidente alrededor del proyecto.

Aun así, dentro del club sigue existiendo la percepción de que derrotar electoralmente a Florentino Pérez es una tarea extremadamente compleja. No tanto por unanimidad social, sino porque cualquier rival debe enfrentarse a una maquinaria institucional, económica y mediática construida durante años. Incluso sectores críticos con la actual dirección consideran que el actual presidente siempre consigue manejar los tiempos políticos del club a su favor.

Y precisamente ahí aparece la reflexión que sobrevuela el madridismo desde hace tiempo. Más allá de los requisitos económicos o de la dificultad para reunir avales, la sensación es que Florentino Pérez ha moldeado progresivamente el funcionamiento institucional del Real Madrid para mantenerse en una posición prácticamente inexpugnable mientras él quiera seguir al frente. La convocatoria rápida de elecciones, los requisitos estatutarios y el control del aparato interno del club alimentan la idea de que cualquier oposición llega siempre tarde, desorganizada y en clara inferioridad. No se trata únicamente de dinero o de antigüedad como socio: se trata del enorme poder acumulado por una figura que ha conseguido convertir la presidencia del Real Madrid en un territorio casi imposible de discutir. @mundiario