EE UU, América Latina y varios países activan una inédita ola de ayuda a Venezuela tras el doble terremoto

La devastación causada por los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela este miércoles ha desencadenado una amplia movilización internacional y ha abierto un inusual espacio de cooperación diplomática en América Latina, en torno a una emergencia humanitaria de enormes dimensiones. A medida que avanzan las labores de búsqueda y rescate y las autoridades venezolanas evalúan el alcance real de los daños materiales y humanos, gobiernos del continente, Europa y otras regiones han comenzado a anunciar el envío de ayuda, equipos especializados y suministros de primera necesidad para atender a las zonas afectadas.

La respuesta más significativa ha llegado desde Estados Unidos. “Los dos grandes terremotos que acaban de golpear al gran pueblo de Venezuela son ambos masivos en escala y han dejado un número devastador de muertes. ¡EE UU está listo, dispuesto y capacitado para ayudar! He instruido a todas las agencias de nuestro Gobierno para que se preparen para actuar rápidamente. Estaremos allí para nuestros nuevos y grandes amigos. ¡Los primeros informes no son buenos!”, ha escrito el presidente Donald Trump a través de Truth Social.

La de Administración norteamericana anunció el envió de un equipo de asistencia por desastre y una fuerza de tarea para coordinar ayuda crítica, según ha dicho el subsecretario de Estado para Asuntos Exteriores, Jeremy Lewin. El funcionario del Departamento de Estado confirmó también el despliegue de equipos de búsqueda y rescate, así como el envío de material médico y ayuda humanitaria, así como de “otros recursos durante los cruciales primeros días posteriores a este trágico desastre natural”.

Funcionarios estadounidenses como el subsecretario de Estado Christopher Landau expresaron públicamente su solidaridad con los venezolanos y aseguraron que Washington trabaja ya en coordinación con sus socios para canalizar asistencia hacia las áreas más afectadas. “Estados Unidos está con el pueblo venezolano tras los devastadores terremotos de esta noche. Estamos en contacto con las autoridades y movilizando asistencia. Que Dios bendiga a nuestros amigos venezolanos en este momento difícil. ¡Estamos con ustedes!”, ha dicho en un mensaje en su cuenta de X. La Embajada de Estados Unidos en Caracas informó además de que todo su personal diplomático se encuentra localizado y a salvo.

 

América Latina aparca diferencias políticas

La tragedia ha provocado también un inusual acercamiento regional. Presidentes ideológicamente enfrentados al Gobierno venezolano han dejado de lado sus discrepancias para ofrecer cooperación inmediata. El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, anunció el envío de 300 rescatistas y paramédicos, acompañados por 50 toneladas de equipos, medicamentos y suministros básicos.

En la misma línea, el mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa, confirmó el envío urgente de ayuda humanitaria y subrayó que “la humanidad debe prevalecer sobre las diferencias políticas”. Argentina también ofreció asistencia a través de organismos internacionales. El Gobierno ultraliberal de Javier Milei expresó su “más profunda solidaridad con el pueblo venezolano” y mostró su disposición a colaborar en las tareas de emergencia.

México, Perú y Bolivia trasladaron igualmente mensajes de apoyo institucional y activaron mecanismos de seguimiento para asistir a sus ciudadanos residentes en Venezuela, al tiempo que se mostraron dispuestos a cooperar en las tareas de reconstrucción. Brasil, uno de los principales socios regionales de Venezuela, anunció que su Ministerio de Exteriores y la Embajada en Caracas evalúan ya posibles medidas de asistencia. El presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva expresó su “preocupación y consternación” y reafirmó la disposición de Brasilia a apoyar la recuperación de las zonas afectadas.

Chile, por su parte, puso a disposición de Venezuela recursos de rescate y ayuda humanitaria si las autoridades venezolanas lo consideran necesario. En Colombia, la respuesta también comenzó a articularse desde distintos niveles institucionales. El alcalde de Bogotá, el liberal Carlos Fernando Galán, ordenó coordinar con las autoridades nacionales un eventual plan de ayuda técnica y humanitaria, activando además los protocolos del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos.

El Gobierno venezolano agradeció públicamente las muestras de solidaridad y el ofrecimiento de ayuda procedente de países tan diversos como Estados Unidos, Brasil, México, Colombia, Reino Unido, Turquía, Qatar, Jordania, Panamá, Cuba o Nicaragua. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, reconoció que numerosos gobiernos se pusieron en contacto con Caracas pocas horas después de la catástrofe para coordinar apoyo logístico y humanitario. El presidente de República Dominicana, el centrista Luis Abinader, ya sostuvo una llamada telefónica con Miraflores y anunció que este jueves partirán los “equipos especializados de búsqueda, rescate y atención de emergencias de nuestras Fuerzas Armadas”.

La magnitud del desastre ha reactivado mecanismos de cooperación internacional en una región habitualmente marcada por fuertes divisiones ideológicas. Mientras continúan las operaciones de rescate y aumenta la preocupación por el número definitivo de víctimas, Venezuela afronta ahora el desafío de gestionar una de las mayores crisis humanitarias derivadas de un desastre natural de su historia reciente. @mundiario