Argentina vuelve a estar entre las ocho mejores selecciones del Mundial, pero las sensaciones que acompañan a la vigente campeona distan mucho de ser las de una favorita incontestable. La albiceleste superó a Cabo Verde por 3-2 y necesitó una remontada agónica para eliminar a Egipto por el mismo resultado, dos partidos en los que logró avanzar gracias a su talento individual, pero en los que también dejó al descubierto varios problemas que Suiza intentará explotar esta noche.
El principal tiene que ver con el balón. Argentina se siente más cómoda cuando encuentra espacios para correr que cuando debe atacar defensas organizadas. Ante Cabo Verde sufrió para generar amplitud y ante Egipto volvió a aparecer la misma sensación. El equipo acumula mucho talento por dentro, pero le cuesta ensanchar el campo cuando el rival se repliega y le entrega la posesión. Esa falta de amplitud termina reduciendo espacios para Messi y para los centrocampistas, algo que Suiza seguramente intentará repetir.
Porque si algo caracteriza al conjunto helvético es su disciplina táctica. La selección dirigida por Murat Yakin no suele desordenarse, concede pocas ventajas y se siente cómoda defendiendo durante muchos minutos. Ya lo demostró en octavos frente a Colombia, donde sobrevivió a un partido larguísimo y terminó imponiéndose en la tanda de penaltis para alcanzar unos cuartos de final mundialistas por primera vez desde 1954.
Todo apunta a que Suiza planteará un encuentro muy parecido. No parece probable que intente discutirle la posesión a Argentina. Lo lógico es que espere en bloque medio o bajo, cierre los espacios interiores y obligue a la albiceleste a construir ataques largos. Precisamente ese escenario es el que más dudas ha generado en los dos cruces anteriores de los campeones del mundo.
Argentina seguirá teniendo argumentos para romper cualquier planteamiento defensivo. Messi volvió a aparecer cuando el equipo más lo necesitaba frente a Egipto y continúa siendo el jugador que marca la diferencia en los momentos decisivos. A su alrededor, futbolistas como Lautaro Martínez, Enzo Fernández o Mac Allister ofrecen recursos suficientes para castigar cualquier error rival. El problema es que Suiza rara vez concede muchos errores.
Los helvéticos, además, llegan reforzados por el rendimiento de varios de sus futbolistas importantes. Granit Xhaka sigue siendo el líder competitivo del equipo y Gregor Kobel fue decisivo en la clasificación frente a Colombia, especialmente durante la tanda de penaltis. La mala noticia para Murat Yakin es la ausencia de Johan Manzambi, máximo goleador suizo en el torneo, que no logró recuperarse a tiempo de sus problemas físicos.
Más allá de los nombres propios, la sensación es que Suiza llega exactamente al partido que buscaba. No tendrá la obligación de llevar la iniciativa, no soportará la presión mediática que acompaña a Argentina y podrá desarrollar un encuentro cerrado, físico y de pocas ocasiones. Cuanto más largo y más incómodo sea el partido, mayores serán las opciones de los europeos.
La gran incógnita pasa por comprobar si Argentina ha aprendido de las dificultades que encontró frente a Cabo Verde y Egipto. Ambos rivales demostraron que cerrar los espacios interiores y obligar a la albiceleste a jugar por fuera reduce considerablemente su capacidad ofensiva. Suiza dispone de mejores mecanismos defensivos que cualquiera de esos dos equipos y probablemente sea el examen táctico más exigente al que se ha enfrentado Argentina en este Mundial.
#SelecciónMayor El portugués João Pinheiro fue designado para dirigir el cruce entre Argentina y Suiza por los cuartos de final
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— 🇦🇷 Selección Argentina ⭐⭐⭐ (@Argentina) July 9, 2026
Por calidad individual, experiencia y jerarquía competitiva, Argentina sigue partiendo como favorita. Pero si los campeones del mundo imaginan un partido cómodo, probablemente estén cometiendo un error. Suiza lleva semanas demostrando que sabe competir este tipo de encuentros y esta noche intentará llevar a Argentina exactamente al terreno donde más ha sufrido durante todo el torneo. @mundiario
