Sin Julián, pero con Baena, el Atlético tumba al Sevilla en el Pizjuán

El invicto del Sevilla saltó por los aires de la manera más estruendosa posible sobre el césped del Ramón Sánchez-Pizjuán. En una tarde donde el Atlético de Madrid no pudo contar con referentes ofensivos de la talla de Julián Álvarez o Alexander Sorloth, la libreta de Diego Pablo Simeone encontró una solución tan inesperada como demoledora en la figura de Álex Baena. Ejerciendo de falso nueve con una movilidad endiablada, el internacional español lideró un vendaval rojiblanco que dejó sin respuesta a la parroquia hispalense desde el primer instante del encuentro.

El recital del conjunto visitante no se hizo esperar y rompió el marcador cuando los aficionados aún terminaban de acomodarse en sus asientos. Tras una exquisita asistencia filtrada por Kang-in Lee para activar el desmarque de ruptura, Baena sacó un latigazo raso que superó la estirada de Odysseas Vlachodimos. La acción confirmó la asombrosa metamorfosis del atacante tras su paso por el Mundial, mostrando una madurez futbolística y un instinto definidor que han transformado por completo su impacto en el esquema del ‘Cholo’.

Esta tempranera diana ratificó además el momento dulce que atraviesa el ’10’ colchonero, firmando su mejor racha competitiva de los últimos años. Álex Baena ha enlazado de esta manera tres jornadas consecutivas registrando participación directa en el marcador —con dos goles y una asistencia—, un hito en su carrera en LaLiga que no replicaba desde marzo de 2024, cuando militaba en las filas del Villarreal. Su fe en el juego asociativo y su constante presencia en el balcón del área rival se han convertido en la principal arteria de generación ofensiva para los madrileños.

Lejos de conformarse con la ventaja inicial, el Atlético mantuvo el pie en el acelerador ante un Sevilla noqueado por la efectividad visitante. Pasada la primera mitad de hora de juego, Pablo Barrios detectó la internada de Ademola Lookman en el área; el atacante nigeriano encaró con desparpajo a su marcador y, al encontrar una mínima grieta defensiva, inventó un potente derechazo raso y ajustado al palo corto que volvió a coger a contrapié a Vlachodimos para encarrilar el triunfo.

La obra de arte que puso el colofón a esta exhibición llegó apenas en el minuto 32, nuevamente por mediación de un Baena pletórico. Al recibir el esférico escorado en el límite del área grande, el mediapunta demostró la inmensa confianza que recorre sus venas enviando un zapatazo cruzado directo al palo largo, inalcanzable para el meta local. Con este magistral doblete en poco más de media hora, el Atlético de Madrid sentenció una goleada incontestable y sepultó la condición de invicto del Sevilla en su propio coliseo.

Simeone respira gracias a su solución de emergencia, pero no parece algo a largo plazo

El triunfo incontestable en el Ramón Sánchez-Pizjuán le otorgó a Diego Pablo Simeone un valioso balón de oxígeno, especialmente después del empate en el Metropolitano ante el Villarreal, pero la fórmula utilizada responde más a un recurso puntual que a una estructura sostenible en el tiempo. La apuesta por Álex Baena como falso nueve resolvió de manera brillante las ausencias de Julián Alvarez y Alexander Sorloth, permitiendo al Atlético de Madrid golear al Sevilla sin sus referencias de área habituales. Sin embargo, basar el proyecto ofensivo en esta variante presenta limitaciones claras cuando se analiza la exigencia de un calendario completo.

A pesar del impacto de Baena en Sevilla, la naturaleza del centrocampista internacional difiere sustancialmente de lo que requiere el esquema táctico del Cholo a largo plazo:

Ausencia de un rematador nato en el área: Aunque la movilidad de Baena desarticuló a la zaga hispalense, el equipo carece de la presencia física, el juego de espaldas y la capacidad de fijar centrales que aportan delanteros puros como Sorloth o Julián  ante defensas replegadas.

Dependencia de la inspiración individual: El doblete en media hora respondió al estado de gracia de un futbolista con la confianza por las nubes, una eficacia de cara a puerta difícil de sostener de forma continuada en esa demarcación.

Saturación en la zona de creación: Colocar a Baena de falso nueve priva al Atlético de su creatividad natural en el centro del campo o en el balcón del área, obligando a reordenar a piezas como Kang-in Lee o Pablo Barrios para compensar la ocupación de espacios.

Predicibilidad táctica ante rivales cerrados: La fórmula del falso nueve exige espacios a la espalda para funcionar con fluidez; contra bloques bajos que no concedan metros, la falta de un ‘nueve’ de referencia resta alternativas de remate directo y juego aéreo.

La solución de emergencia le permitió a Simeone salvar un compromiso de máxima exigencia y cortar las dudas iniciales de la temporada. No obstante, el retorno de sus delanteros titulares resulta imprescindible para consolidar un bloque competitivo capaz de pelear por títulos en el largo plazo.  @mundiario