La tensión comenzó a elevarse durante las primeras horas del martes, cuando los sistemas de vigilancia detectaron varios drones cerca de la frontera de Estonia con Rusia. Las autoridades estonias llegaron a identificar una aeronave no tripulada dentro de su espacio aéreo y activaron los protocolos de seguridad.
El aviso alcanzó a ocho condados del este del país. Sirenas, mensajes y llamadas alertaron a los vecinos de las zonas más próximas a Rusia, a quienes se recomendó buscar refugio en caso de encontrarse con un dron.
Según el comandante de la Fuerza Aérea estonia, Riivo Valge, otro aparato se aproximó a la localidad fronteriza de Narva. La situación coincidía con una ofensiva nocturna ucraniana contra objetivos situados en el oeste de Rusia, durante la que la OTAN había detectado alrededor de una docena de drones cerca de la frontera.
La OTAN activa sus cazas
El comportamiento de las aeronaves fue considerado impredecible y llevó a la Alianza Atlántica a poner en marcha su respuesta aérea. Varios cazas turcos desplegados en la base de Amari, en Estonia, despegaron para controlar la situación.
Finalmente, no fue necesario abrir fuego. Los drones no terminaron estrellándose en territorio estonio y la alerta fue retirada horas después.
El episodio, sin embargo, vuelve a poner de manifiesto la dificultad de controlar un espacio aéreo situado junto a una guerra en la que el uso de drones se ha convertido en una herramienta habitual. Las Fuerzas Armadas estonias señalaron que los aparatos que penetraron brevemente en su territorio pertenecen al mismo tipo utilizado por Ucrania en sus ataques contra objetivos rusos.
No es la primera vez que Tallin se enfrenta a una situación similar. En mayo, un caza de la policía aérea de la OTAN derribó sobre Estonia un dron ucraniano que, según las autoridades locales, había sido desviado mediante sistemas rusos de guerra electrónica.
Letonia y Finlandia también toman precauciones
La preocupación no quedó limitada a Estonia. Letonia elevó su nivel de vigilancia en el noreste después de detectar otro dron cerca de la frontera rusa. La presencia del aparato provocó igualmente el despegue de aviones de la OTAN.
Finlandia también restringió temporalmente la aviación y la navegación en una zona del este del golfo de Finlandia ante la posible presencia de aeronaves no tripuladas.
El Gobierno estonio considera que estos episodios son una consecuencia directa de la guerra y defiende reforzar la protección del flanco oriental europeo. Desde Ucrania se ha respaldado esta reacción, mientras que Moscú ha advertido de que respondería de forma contundente ante una eventual escalada militar en el Báltico.
El incidente vuelve así a situar a los países bálticos ante un riesgo que no implica necesariamente un ataque deliberado contra ellos, pero que demuestra cómo los combates entre Rusia y Ucrania pueden afectar cada vez más a los territorios vecinos. @mundiario
