Rusia, China e India toman partido por Irán y dejan una señal sobre Ucrania

La reunión celebrada en Biskek, capital de Kirguistán, ha servido para escenificar el respaldo de Rusia, China e India a la soberanía iraní en un momento especialmente delicado para Oriente Medio. La declaración final condena los ataques contra territorio iraní y denuncia que estas operaciones vulneran el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas.

El mensaje llega después de que Washington y Teherán hayan vuelto a intercambiar ataques. Estados Unidos bombardeó posiciones iraníes en la isla de Larak, en el estrecho de Ormuz, y posteriormente Irán respondió con misiles contra instalaciones militares estadounidenses en Jordania.

En este escenario, el presidente iraní, Masud Pezeshkián, ha planteado una posible salida diplomática. Teherán estaría dispuesto a responder de forma recíproca si Washington vuelve a cumplir los compromisos alcanzados en el acuerdo provisional firmado en junio.

La posición iraní introduce así una ventana para rebajar la tensión, aunque el enfrentamiento militar vuelve a colocar a la región al borde de una escalada mayor.

El silencio que afecta a Ucrania

Uno de los elementos más significativos de la cumbre no está en lo que sus participantes han dicho, sino en lo que han decidido omitir. El comunicado aprobado por los países miembros no menciona la guerra de Ucrania ni incluye una petición conjunta para iniciar negociaciones.

La ausencia resulta especialmente relevante porque Vladímir Putin, Xi Jinping y Narendra Modi han coincidido en defender públicamente la necesidad de resolver los conflictos mediante la diplomacia.

Xi ha asegurado que China quiere impulsar soluciones políticas para las crisis internacionales, incluida Ucrania. Modi, por su parte, ha defendido ante Putin que la humanidad necesita poner fin a la guerra.

Sin embargo, India mantiene una relación económica especialmente estrecha con Rusia y se ha convertido en uno de los principales compradores de su petróleo. China también continúa siendo un socio económico fundamental para Moscú.

El resultado es una posición diplomática con matices: llamamientos generales a la paz, pero sin una condena colectiva de la invasión rusa ni un compromiso concreto para desbloquear el conflicto ucraniano.

Putin busca apoyo frente a las sanciones

El presidente ruso ha aprovechado además la cumbre para reclamar una mayor autonomía frente al sistema financiero occidental. Putin ha defendido que el banco de desarrollo de la organización funcione con independencia de los países que utilizan las sanciones económicas como herramienta de presión internacional.

Moscú también mantiene su cooperación militar con Irán. Rusia ha recibido drones y otros equipos procedentes de Teherán y ahora estudia ampliar su asistencia, especialmente en sistemas de defensa antiaérea, además de otros equipos militares.

La cumbre deja así un mapa de alianzas cada vez más definido. Mientras Washington mantiene la presión sobre Irán, Moscú, Pekín y Nueva Delhi tratan de reforzar su influencia y cuestionar el peso de las instituciones y mecanismos financieros dominados por Occidente.

La tensión también se extiende al espacio. Rusia, China e India han mostrado su rechazo a una nueva carrera armamentística espacial y han reclamado que el espacio exterior permanezca libre de armas, en plena evolución de los sistemas de defensa estratégica estadounidenses.

El encuentro termina, por tanto, con una conclusión clara: para este bloque de potencias, Oriente Medio ocupa ahora el centro de la agenda, mientras Ucrania queda relegada en una declaración que evita abordar uno de los conflictos que más ha alterado el equilibrio internacional de los últimos años. @mundiario