Una calamidad llamada Franco Mastantuono: ¿qué le pasa al jugador argentino?

El arranque de temporada de la Fiorentina roza lo dramático tras encadenar tres derrotas en las tres primeras jornadas de la Serie A. En el marco de un año histórico para la entidad toscana, que celebra su Centenario respaldada por una inversión multimillonaria en el mercado de pases, el conjunto dirigido por Fabio Grosso sigue hundido en el pozo de la tabla y sin encontrar sensaciones colectivas que inviten al optimismo.

En el centro de las miradas de este dubitativo inicio emerge la figura de Franco Mastantuono, cuya adaptación al fútbol italiano está resultando mucho más compleja de lo previsto. El talentoso atacante argentino volvió a completar una actuación gris frente al Torino, encarnando la falta de contundencia y el desconcierto general que atraviesa el bloque viola en este arranque del campeonato.

El compromiso arrancó con dinamismo para el joven albiceleste, que dispuso de una opción inmejorable al protagonizar una doble ocasión junto a Njie, incluyendo un mano a mano desaprovechado ante Perri. Sin embargo, tras ese destello inicial, la presencia de Mastantuono en el terreno de juego fue diluyéndose de forma paulatina, incapaz de ofrecer soluciones entre líneas o generar desequilibrio en la zona de tres cuartos.

La desconexión del argentino terminó por colmar la paciencia de Grosso, quien tomó una decisión drástica en el descanso al dejarlo en el vestuario para dar entrada a Wilfried Gnonto. La sustitución evidenció el momento de forma del argentino, sustituido al ecuador del choque en un intento desesperado del técnico por agitar un ataque falto de mordiente.

La posterior remontada del Torino, que terminó imponiéndose por 1-2 en el Artemio Franchi, agrava la crisis de un equipo golpeado por los resultados y deja a Mastantuono en una posición comprometida. El joven talento sudamericano necesitará dar un paso al frente con urgencia para justificar las altas expectativas depositadas en su fichaje y reconducir un rumbo que, por ahora, amenaza con torcer el año del Centenario en Florencia.

¿Levantará su rendimiento? 

Resulta prematuro emitir un juicio definitivo sobre Franco Mastantuono cuando apenas han transcurrido tres jornadas de la Serie A. Sin embargo, la inquietud es inevitable tras el precedente de su discreto paso por el Real Madrid, donde las llamadas a la calma terminaron dando paso a un curso estéril y decepcionante.

El talentoso zurdo argentino necesita hacer borrón y cuenta nueva para desbloquear un fútbol que parece atascado desde su desembarco en la capital de España. Ciertamente, su etapa en el Santiago Bernabéu estuvo marcada por un contexto turbulento que poco ayudó a su aclimatación, culminado con el convulso despido de Xabi Alonso al frente del banquillo blanco.

En este análisis conviene no perder de vista la perspectiva del tiempo y la madurez. Se trata de un futbolista con 19 años recién cumplidos que aún dispone de un margen de crecimiento enorme, cuyo proceso de adaptación a la máxima exigencia europea requiere etapas que no se pueden quemar de la noche a la mañana.

Quizás el verdadero error radicó en la precipitada narrativa mediática que pretendió erigirlo en la respuesta blanca ante la eclosión de Lamine Yamal. Aquella comparación constante, sumada al enorme impacto emocional que supuso abandonar su zona de confort en Argentina siendo un adolescente, terminó por sobrecargar la mochila de un talento en formación.

Esta versión apagada está lejos de responder a las enormes expectativas que generó su irrupción continental. Con el inicio del curso en Florencia, solo queda apelar a la paciencia con un jugador que maravilló a Sudamérica en sus días con River Plate y que ahora debe encontrar el entorno táctico y mental idóneo para consolidarse definitivamente en el fútbol europeo. @mundiario