El Barcelona nunca había generado tanto dinero. El club cerró la temporada 2025-26 con 1.060 millones de euros de facturación, un 7% más que en el ejercicio anterior y por primera vez por encima de la barrera de los 1.000 millones. Sin embargo, el crecimiento del negocio todavía no ha conseguido traducirse en beneficios: el resultado final volvió a ser negativo, con 18 millones de pérdidas.
La paradoja se entiende mejor al separar la actividad ordinaria de los extraordinarios. El Barça consiguió cerrar su funcionamiento habitual con un beneficio de apenas 200.000 euros, prácticamente en equilibrio. Sin embargo, el deterioro contable de Barça Produccions, valorado en 23 millones, y el impacto fiscal terminaron llevando las cuentas al terreno negativo.
El récord tampoco permitió alcanzar completamente las previsiones iniciales. El club había presupuestado 1.075 millones de euros para la temporada y terminó 15 millones por debajo. Aun así, superó ampliamente los 994 millones registrados un año antes, impulsado especialmente por la recuperación progresiva de la actividad del Spotify Camp Nou.
El estadio aportó 225 millones de euros, un 29% más, pese a que el equipo todavía tuvo que disputar parte de la temporada fuera de su campo o con un aforo limitado. El área comercial también volvió a marcar máximos: los patrocinios alcanzaron 265 millones y Barça Licensing & Merchandising facturó 208 millones, 40 más que en el curso anterior.
Pero mientras aumentaron los ingresos también lo hicieron los costes. Los gastos de explotación llegaron a 1.022 millones de euros, un 6% más. El coste deportivo se situó en 571 millones, alrededor del 54% de la facturación ordinaria, después de crecer como consecuencia de las renovaciones y de la configuración de una plantilla preparada para competir nuevamente por todos los títulos.
La situación financiera sigue siendo el principal contrapeso al crecimiento del negocio. El Barça cerró el ejercicio con un patrimonio neto negativo de 168 millones de euros, mientras que la deuda bruta alcanzó los 910 millones. La deuda neta calculada según los criterios utilizados por La Liga se situó en 607 millones, 138 más que un año antes.
A esa cantidad hay que añadir la financiación específica del Espai Barça, estructurada por separado y vinculada a los futuros rendimientos del estadio. El club mantiene alrededor de 1.500 millones de euros asociados al proyecto, por lo que la deuda contable total ronda los 2.410 millones. La diferencia es importante porque esa financiación de infraestructuras tiene un tratamiento distinto a efectos regulatorios, pero sigue formando parte de las obligaciones económicas de la entidad.
El Barça confía precisamente en el nuevo Camp Nou para cambiar definitivamente la ecuación. Para 2026-27 proyecta 1.195 millones de euros de facturación, 135 millones más que esta temporada, apoyándose en disponer del estadio durante todo el curso y en seguir explotando el crecimiento comercial. El coste deportivo también aumentará hasta los 636 millones, aunque se mantendría alrededor del 53% de los ingresos previstos.
Las cuentas muestran así dos realidades que conviven. El Barcelona ha reconstruido buena parte de su capacidad para generar dinero y ya factura a niveles nunca vistos en su historia, pero todavía arrastra una estructura que apenas deja margen de beneficio. Para 2026-27 prevé cerrar con solo un millón de euros en positivo. Superar los 1.000 millones ya no parece ser el problema; conseguir que una parte relevante de ellos termine quedándose en la cuenta de resultados es el siguiente paso. @mundiario
