Alexis Mac Allister no es Toni Kroos, pero sí el cerebro que necesita el Madrid

La aristocracia del balón comenzó a tomar nota de Alexis Mac Allister cuando el joven mediocampista empezó a foguearse en las entrañas de Argentinos Juniors, cuna histórica de leyendas donde también dio sus primeros pasos el mismísimo Diego Armando Maradona.
Conocido popularmente como el Bicho, el club de La Paternal no tardó en traspasarlo por ocho millones de euros a un Brighton que, en un movimiento estratégico de ajedrez, lo cedió brevemente a Boca Juniors antes de reclutarlo definitivamente para la exigente Premier League.

A partir de ahí, la trayectoria del centrocampista se convirtió en un relato de éxito constante, coronado tanto en las trincheras de los clubes como bajo el calor de la selección albiceleste, con la que levantó al cielo dos Copas América y la gloria eterna del Mundial de Catar 2022. En medio de esa vorágine de triunfos, protagonizó un salto de altura al fichar por el Liverpool a cambio de 42 millones de euros, firmando un contrato vinculante hasta 2028 cuya cuenta atrás ya ha comenzado a generar runrún en los despachos.

Precisamente sobre el tapete sagrado de Anfield es donde el argentino ha terminado por pulir su estatus como uno de los centrocampistas más codiciados y completos del continente europeo. Capaz de ejercer con jerarquía como ancla defensiva o de descolgarse con libertad absoluta en la mediapunta para explotar su fulminante disparo lejano, Mac Allister acumula ya unos registros notables de 20 tantos en 154 apariciones oficiales con la camiseta de los Reds.

Su innegable jerarquía sobre el verde quedó fuera de toda duda al erigirse como pieza angular tanto bajo la tutela de Jürgen Klopp como con el rigor táctico de Arne Slot, consolidando además su condición de indiscutible bajo la dirección de Andoni Iraola. Es precisamente en este punto de madurez competitiva y liderazgo contrastado donde surge la gran incógnita que incomoda a la parroquia británica: por qué la cúpula directiva del Liverpool sigue sin mover ficha para ofrecerle una merecida renovación a su brújula.

¿El Real Madrid será el siguiente paso en su carrera? 

Sin una propuesta de renovación, ya muchos se preguntan que le despara el futuro al futbolista argentino. A falta del cariño de su actual club, seguramente, novias no le faltarán en los próximas ventanas de fichajes. Los grandes del continente podrían estar preparando ofertas para tentarlo, pero las miradas del continente estarían fijadas en la posibilidad de ver a Mac Allister vestido de merengue y defendiendo el escudo del Real Madid. 

Se trataría de un más que interesante refuerzo, pero si lo que buscan es un reemplazo definitivo para Toni Kroos, desde mi humilde opinión, el argentino no cumple con los requisitos para tal fin. 

Diferencias entre Mac Allister y Kroos

Reducir el debate sobre la sala de máquinas del fútbol moderno a una simple comparativa de nombres suele conducir al error, especialmente cuando se cruzan dos perfiles tan antagónicos como los de Alexis Mac Allister y Toni Kroos. Lejos de emparentarse con el metrónomo germano, el motor del argentino late impulsado por una intensidad física desbordante y un recorrido defensivo incansable, distanciándose radicalmente de la figura de aquel organizador posicional cuyo juego se sustentaba en la pausa quirúrgica y la precisión estática.

Si examinamos las diferencias físicas y de esfuerzo sobre el verde, el contraste resulta abrumador. Mientras Mac Allister devora kilómetros durante todo el encuentro, asfixiando la salida de balón del rival y multiplicándose para robar esféricos en la zona medular, el legendario centrocampista alemán optaba por optimizar cada gota de energía a través de una lectura doctoral del espacio, gobernando los tiempos del partido desde una parcela fija sin necesidad de someterse a un desgaste constante.

En lo referente al protagonismo ofensivo y el despliegue de llegada, las trayectorias de ambos volantes vuelven a bifurcarse de manera evidente. El internacional albiceleste pisa el área contraria con una frecuencia notable, buscando con ahínco el impacto de su disparo lejano para ver puerta con regularidad, por el contrario, Kroos prefería blindar la retaguardia manteniéndose agazapado como pilar fundamental en la salida de balón, distribuyendo con tiralíneas desde la base y pisando zona de remate en contadas ocasiones.

Al profundizar en el estilo de conducción y la gestión del balón bajo presión, la balanza se inclina hacia matices temperamentales muy definidos. Tal como recogen los análisis especializados de El Nacional, aunque el ex de Argentinos Juniors posee la jerarquía técnica necesaria para asumir la salida de balón asediado por los contrarios, su ADN destila un carácter mucho más combativo, vertical y dinámico frente a la sosegada y eterna lentitud geométrica del alemán.

De esta forma, el suramericano encarna la voracidad y el despliegue total del todocampista moderno que asume riesgos constantes, mientras que el mito madridista quedará grabado en la historia como el último gran estratega de la quietud y el control absoluto del ritmo posicional sobre el césped.

¿Conviene para los planes de José Mourinho? 

Teniendo en cuenta todos los elementos antes mencionados y que el entrenador portugués utiliza un sistema con doble pivote, la respuesta es sí. Junto a un jugador como Fede Valverde o Aurélien Tchouaméni, el centro del campo merengue se convertiría en un auténtico espectáculo, ya que Mac Allister, que puede ejercer de box-to-box, se vería perfectamente respaldado por un compañero que pueda cubrir su espalda cuando esté adelantado en labores ofensivas.

El argentino, un devorador de kilómetros consumado, también sería clave a la hora de defender y ocupar espacios. En tal sentido, sí, Mourinho podría ser feliz con el fichaje de un jugador como Alexis que aporta orden, sacrificio y mucho recorrido con o sin balón.

Su valor de mercado

Las cifras del mercado rara vez reflejan el valor real del talento sobre el césped, pero el caso de Alexis Mac Allister desafía cualquier lógica. Según los datos que maneja la plataforma especializada *Transfermarkt*, el valor de mercado del argentino asciende actualmente a unos estimulantes 70 millones de euros, una cifra que, en los tiempos de opulencia y sobreprecios desbocados que imperan en la Premier League, se antoja poco menos que una auténtica ganga por un centrocampista de su calibre y jerarquía internacional.

A punto de alcanzar los 28 años el próximo 24 de diciembre, el mediocampista sudamericano atraviesa la madurez perfecta de su carrera deportiva, convirtiéndose en una pieza sumamente apetecible para cualquier transatlántico del continente. Entre ellos, el Real Madrid asoma como un pretendiente natural, perpetuamente ávido de encontrar una brújula con galones capaz de oxigenar, gobernar y dinamizar el engranaje creativo de la medular blanca.

Florentino tiene que actuar

Por supuesto, aquel que busque un calco exacto del difunto metrónomo germano equivocará el diagnóstico, pues la naturaleza táctica de Mac Allister transita por coordenadas futbolísticas bien distintas. Lejos de la quietud geométrica y la pausa estática que caracterizaban al alemán, el motor del ex de Argentinos Juniors ruge a base de una intensidad física desbordante, desmarque constante y un colmillo afilado para pisar el área rival.

No obstante, la ausencia de un heredero idéntico no invalida su candidatura, ya que su perfil dinámico y combativo le otorga la capacidad perfecta para aportar el equilibrio que el conjunto merengue añora desde el vacío existencial que dejó la marcha de la leyenda teutona. No es un clon de Kroos, pero sí la llave maestra capaz de suturar cicatrices y devolver el orden absoluto a la sala de máquinas del Bernabéu.

Porque el fútbol evoluciona implacable y devora a los nostálgicos, obligando a los gigantes a reinventarse con guerreros de alcurnia que entiendan el juego con sudor, clase y jerarquía total. Apostar por el argentino no significa mirar al pasado buscando fantasmas, sino abrazar el futuro con la certeza absoluta de que los imperios se construyen sobre botas dispuestas a devorar kilómetros para alcanzar la gloria eterna. @mundiario