Antonio Hidalgo asumió un riesgo ante el Betis y esta vez salió reforzado. En una semana con tres partidos, el entrenador del Deportivo decidió tocar profundamente su once, administrar minutos y reservar a varios de los futbolistas que más carga acumulaban. El empate final (1-1) no cuenta toda la historia de un encuentro en el que los blanquiazules acabaron mucho más cerca de la victoria que de marcharse de vacío.
La apuesta fue evidente desde que aparecieron las alineaciones. Hidalgo realizó ocho cambios respecto al equipo que había comenzado ante el Sevilla. Lorenzo Amatucci, que había disputado todo hasta esta jornada, quedó fuera de la convocatoria, mientras Aubameyang empezó por primera vez un partido de liga desde el banquillo. Yeremay y Luismi Cruz tampoco estuvieron inicialmente sobre el césped.
No era una rotación menor y tampoco llegaba ante un rival cualquiera. El Betis aterrizó en Riazor con 15 puntos de los 18 posibles, cinco victorias en seis jornadas y una única derrota. Los de Manuel Pellegrini habían igualado además el mejor inicio liguero de su historia tras seis partidos. El contexto convierte el punto en algo bastante más valioso que un simple empate en casa.
El plan tuvo dificultades durante la primera mitad. El Betis controló más el balón, obligó al Deportivo a jugar muchos minutos lejos de Álvaro Valles y terminó encontrando el 0-1 por medio de Cucho Hernández. Pero incluso antes del descanso el encuentro ya empezaba a equilibrarse después de un arranque claramente verdiblanco.
El contratiempo más serio llegó con Marc Casadó. El centrocampista tuvo que abandonar el campo en el minuto 34 después de una caída y se marchó con evidentes molestias en el hombro y la zona de la clavícula. Villares ocupó su lugar. A falta de pruebas y de un parte médico del club, el alcance de la lesión todavía no está confirmado y cualquier diagnóstico más concreto sería precipitado.
La segunda parte justificó buena parte de las decisiones de Hidalgo. El Deportivo elevó la presión, jugó muchos más metros por delante y comenzó a acumular ocasiones. Giménez avisó de cabeza, Mella se quedó solo ante Valles y el guardameta bético evitó posteriormente el empate ante Aubameyang. A la altura del minuto 80, el Dépor ya acumulaba 12 disparos por siete de su rival pese a tener bastante menos posesión.
Ahí también apareció el valor de haber guardado recursos. Hidalgo pudo introducir durante el segundo tiempo a Aubameyang, Luismi Cruz, Yeremay y Adama Traoré. El partido cambió de ritmo y el Deportivo pasó de resistir a empujar al Betis hacia su propia área. No todos los días un recién ascendido puede mirar al banquillo y encontrar tantas soluciones para modificar un encuentro ante un equipo de Champions.
El Betis tuvo oportunidades para liquidarlo. Abde dispuso de una ocasión clarísima, Ede evitó otra de Cucho prácticamente sobre la línea y Natan estrelló un cabezazo en el larguero. Pero superado ese tramo, el final perteneció al Deportivo. Valles salvó a los suyos ante Aubameyang y la sensación de que el empate estaba cada vez más cerca terminó convirtiéndose en realidad.
Villares puso la firma en el minuto 86. El futbolista que había entrado de forma inesperada por la lesión de Casadó apareció para devolver la igualdad y todavía tuvo cerca el segundo en el añadido, cuando no alcanzó por muy poco un centro de Luismi Cruz. El Deportivo no se conformó con empatar: buscó completar la remontada hasta la última acción.
El empate deja al Dépor con diez puntos después de siete jornadas y confirma algo más importante que la propia clasificación: este equipo puede competir contra rivales construidos para objetivos mucho mayores. Sigue instalado en la zona alta y plenamente enganchado a la pelea por los puestos europeos cuando su obligación inicial era mirar hacia abajo. Hidalgo sacrificó nombres de peso, dosificó una plantilla castigada por el calendario y terminó el encuentro atacando al tercer clasificado. Esta vez, el plan funcionó. @mundiario
