El fútbol de élite y el séptimo arte estuvieron a punto de sellar un insólito y mediático trasvase en el panorama cultural español. Los directores Javier Calvo y Javier Ambrosi, conocidos popularmente como Los Javis, desvelaron durante la presentación de su laureada película La Bola Negra en el Festival de Cine de San Sebastián que valoraron muy seriamente fichar a un futbolista profesional para su elenco. El lateral catalán del Real Betis, Héctor Bellerín, figuró en los planes iniciales de los cineastas para dar el salto a la gran pantalla.
El largometraje se ha erigido en el auténtico fenómeno cinematográfico del momento, superando en preventas a grandes superproducciones internacionales y siendo elegido por la Academia de Cine para representar a España en los próximos Premios Oscar. La obra rescata una serie de textos inconclusos de Federico García Lorca —encarnado por Álvaro Cortés— para retratar una historia de amor homosexual a lo largo de tres épocas históricas distintas, un proyecto de enorme calado dramático que casi suma a un deportista en activo.
Durante la comparecencia en el certamen donostiarra, fue Javier Ambrosi quien destapó la vinculación original del proyecto con el carrilero bético. «Al principio yo tenía a Héctor Bellerín en mente. Una parte de la historia empezaba a estar escrita para él», reconoció el realizador, admitiendo que el perfil vital, estético y conceptual del jugador encajaba con precisión milimétrica en el universo visual que pretendían plasmar ante las cámaras.
El papel reservado para el lateral verdiblanco era el de Rafael Rodríguez Rapún, una figura histórica real que aunaba facetas que dialogaban de forma directa con la biografía de Bellerín. Rapún, una de las parejas sentimentales más significativas de Lorca y miembro del grupo teatral La Barraca, fue estudiante de ingeniería de minas y también futbolista en aquellos convulsos años treinta previos a la Guerra Civil española.
En este sentido, la personalidad del defensa de 31 años se alejaba del canon habitual del futbolista moderno y seducía a los creadores. Bellerín siempre ha destacado por su compromiso social, su distanciamiento del cliché tradicional de los vestuarios, su firme defensa de la igualdad en foros públicos y una reconocida sensibilidad hacia el mundo de la moda, virtudes que le convertían en una opción atractiva para romper moldes en el celuloide.
La exigencia dramática y la elección final de Miguel Bernardeau
Pese a la tentación inicial de incorporar una figura externa al gremio de la interpretación, el equipo de dirección optó por frenar la propuesta ante las necesidades del rodaje. La presencia en el reparto de Guitarricadelafuente, quien debutaba ante las cámaras dando vida al personaje de Sebastián, obligaba a equilibrar la balanza con intérpretes experimentados que pudieran sostener los momentos de mayor tensión interpretativa junto al protagonista.
Javier Calvo explicó los motivos profesionales que terminaron por descartar la presencia del zaguero verdiblanco en el reparto final: «Ya teníamos a un músico. Necesitábamos a alguien con técnica, con peso y que pudiera sostener a Álvaro y que pudiera guiarle». Ante esa tesitura, la dirección se decantó por la solvencia demostrada de Miguel Bernardeau para asumir la complejidad emocional que demandaba el personaje de Rapún.
De haberse concretado su participación, Bellerín habría inscrito su nombre en la selecta nómina de futbolistas que dieron el salto a la interpretación dramática. Casos paradigmáticos como los de los británicos Vinnie Jones o Éric Cantona abrieron camino en el pasado, demostrando que la disciplina de los terrenos de juego y la expresividad frente al foco cinematográfico pueden llegar a confluir con éxito.
El vestuario del Benito Villamarín esquiva así una insólita distracción artística para un futbolista que permanece centrado en la competición oficial con la camiseta del Betis. Aunque la oportunidad de debutar en las salas de cine quedó aparcada en los despachos de producción, el interés de directores de referencia como Los Javis confirma el magnetismo cultural que proyecta el carrilero barcelonés.
La Bola Negra triunfa en las carteleras de todo el país consolidando a su prestigioso reparto y apuntando hacia la carrera por las estatuillas de Hollywood. Héctor Bellerín, por su parte, seguirá defendiendo la banda derecha del conjunto verdiblanco en LaLiga, habiendo acariciado por unas semanas el privilegio de haber dado vida al gran amor de García Lorca en la gran pantalla. @mundiario


