Aitana Sánchez-Gijón toma partido en la crisis de la vivienda

La Puerta del Sol vuelve a estar llena de tiendas de campaña quince años después del 15M, pero esta vez el motivo está mucho más definido: la vivienda. En medio de una movilización que mantiene a cientos de personas en el centro de Madrid, Aitana Sánchez-Gijón decidió acudir a la plaza y expresar públicamente su apoyo a quienes reclaman cambios en las políticas de alquiler y desahucios.

“La situación de la vivienda en España es insostenible”, afirmó la actriz, según recoge 20minutos. Su mensaje fue acompañado de una invitación explícita a participar en las movilizaciones: “Si estáis por Madrid o en vuestras ciudades, organizaos, acampad y haceos oír”. Sánchez-Gijón acudió a Sol junto a su hijo, el músico Teo Lucadamo, que también participó en las actividades desarrolladas durante la protesta.

La presencia de la intérprete se suma a la de otros nombres conocidos de la cultura que han respaldado públicamente las reivindicaciones vinculadas a la vivienda. RTVE ha documentado la participación o el apoyo de figuras como Pedro Almodóvar, Carlos Bardem, Juan Diego Botto y Lidia San José, mientras diferentes músicos y artistas han pasado por la plaza.

Cuando la vivienda también moviliza a la cultura

El origen inmediato de la protesta está en el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años, que llevaba 71 viviendo en el mismo piso del distrito madrileño de Retiro. Su caso desencadenó una movilización que terminó trasladándose a Sol y convirtiendo su nombre en símbolo de una reivindicación mucho más amplia.

Las organizaciones participantes reclaman, entre otras medidas, contratos de alquiler indefinidos, congelación de determinados precios y protección frente a desahucios sin alternativa habitacional. El llamado “decreto Maricarmen” se ha convertido en el centro de la presión sobre el Gobierno, mientras PSOE y Sumar negociaban este lunes un texto sobre el que todavía mantenían diferencias relevantes.

La aparición de actores, músicos y otras figuras públicas introduce además una dimensión cultural en un conflicto que hasta hace poco parecía pertenecer casi exclusivamente a las páginas de economía y política. No significa que exista unanimidad sobre las soluciones: las propuestas de regulación del alquiler, protección de inquilinos o ampliación de la oferta mantienen importantes diferencias entre partidos y actores del sector. Pero sí evidencia hasta qué punto la vivienda se ha convertido en una preocupación transversal.

También existe una conexión generacional. Parte de quienes duermen ahora en Sol eran niños cuando nació el 15M en 2011. RTVE señala que, mientras aquel movimiento reunió reivindicaciones políticas y económicas muy diversas, la movilización actual tiene un punto de partida mucho más concreto y está estrechamente vinculada al Sindicato de Inquilinas y a la crisis habitacional.

Por eso la presencia de Sánchez-Gijón tiene una lectura que va más allá de una actriz visitando una manifestación. La vivienda ha conseguido atravesar la frontera entre el problema privado y la conversación pública. Ya no se habla únicamente de cuánto cuesta un piso, sino de cuándo puede un joven independizarse, cuánto salario absorbe el alquiler o qué ocurre cuando una persona pierde la casa en la que ha vivido durante décadas.

Sol vuelve así a funcionar como termómetro de un malestar social, aunque el contexto y las reivindicaciones sean distintos a los de 2011. Que actores y músicos decidan aparecer allí no determina qué política debería adoptar el Gobierno, pero sí revela la capacidad que ha adquirido el problema para movilizar a sectores muy diferentes. Cuando conseguir o conservar una casa se convierte en motivo para volver a plantar tiendas en la Puerta del Sol, la vivienda deja de ser únicamente un mercado: se convierte en una cuestión social. @mundiario