Maxi Iglesias quiere dejar de ser únicamente el hombre atractivo de la historia. El actor reconoció durante su visita a El Hormiguero que llevaba tiempo intentando alejarse de los personajes de galán que han acompañado buena parte de su trayectoria. “Personalmente me aburren”, admitió al explicar por qué aceptó el reto de transformarse para su nueva película, Nuda Propiedad.
Iglesias acudió al programa de Pablo Motos acompañado de Susana Abaitua para presentar la cinta, que llegará a los cines el próximo 2 de octubre. La película aborda además uno de los asuntos que más espacio ocupa actualmente en la conversación social española: las dificultades para acceder a una vivienda.
Precisamente esa conexión llevó la entrevista hacia una realidad que trasciende la ficción. Preguntado sobre si existen parejas que continúan viviendo juntas no por amor, sino por la imposibilidad económica de afrontar dos alquileres, Iglesias reconoció que considera que ocurre y apuntó especialmente hacia los jóvenes.
“Hay mucha gente joven que aboga por compartir vivienda porque con un sueldo es difícil hacer frente a los alquileres que hay”, explicó el intérprete, según recoge 20minutos. Iglesias añadió que, a su juicio, no se trata de una situación exclusivamente española y calificó esa realidad como “muy triste”.
El actor que quiere escapar de su propia imagen
La conversación adquirió un tono más personal cuando Pablo Motos recordó la transformación física planteada para su personaje. Iglesias propuso modificar su aspecto para alejarlo deliberadamente de la imagen de galán: gafas, algunos kilos de más y una apariencia menos asociada a los papeles con los que suele identificársele.
Detrás de aquella decisión había algo más que caracterización. “Cuando me llegó el guion, me encantó. Quería dar un giro a mi carrera”, explicó. Después llegó la confesión más reveladora: llevaba tiempo trabajando en personajes del “perfil de galán” que le resultaban poco estimulantes profesionalmente, aunque eran los proyectos que seguía recibiendo.
La declaración expone una paradoja frecuente en la interpretación: aquello que convierte a un actor en reconocible también puede terminar limitando los personajes que la industria está dispuesta a ofrecerle. Iglesias asegura que llevaba tiempo solicitando otras oportunidades, pero que hasta ahora sus peticiones no habían encontrado demasiada respuesta.
Nuda Propiedad aparece así como una oportunidad para romper esa asociación. Y lo hace, además, mediante una historia vinculada a una cuestión que atraviesa especialmente a las generaciones jóvenes: hasta qué punto el precio de una vivienda puede terminar condicionando decisiones sentimentales, familiares y personales.
Maxi Iglesias llega a esta nueva etapa intentando demostrar que detrás del galán existe un actor dispuesto a incomodarse con su propia imagen. Después de años interpretando al personaje que otros parecían esperar de él, ahora quiere encontrar precisamente aquellos papeles en los que resulte menos reconocible. @mundiario
