El idilio de Novak Djokovic con las pistas de Pekín continúa desafiando el paso del tiempo y las leyes estadísticas del tenis moderno. Once años después de su última aparición en el Centro Nacional de Tenis de la capital asiática, el tenista serbio selló este miércoles su clasificación para los octavos de final del Abierto de China tras imponerse al portugués Nuno Borges por 6-3 y 7-6(2). La victoria permite al exnúmero uno mundial elevar su inmaculado casillero en el torneo a un estratosférico balance de treinta victorias y cero derrotas.
La pista central Diamond lució sus mejores galas para recibir al seis veces campeón del certamen en un duelo de alta exigencia táctica que se prolongó durante una hora y 52 minutos de intensa batalla sobre el cemento. El astro balcánico cimentó su victoria en una descomunal efectividad con el primer servicio, faceta en la que registró ocho saques directos y ganó el 88 % de los puntos disputados, frustrando de forma sistemática los intentos de contragolpe de su adversario.
El arranque del encuentro mostró a un Djokovic autoritario desde el fondo de la pista, combinando profundidad con cambios de ritmo constantes. Un tempranero quiebre en el segundo juego le otorgó una ventaja inicial de 3-0 frente a un Borges que intentaba mover al balcánico de lado a lado para desgastarle en los apoyos laterales, encontrando escasas fisuras ante la sólida cobertura defensiva del favorito.
El momento de máxima tensión del parcial inaugural se concentró en el séptimo juego, cuando dos dobles faltas consecutivas del de Belgrado concedieron dos bolas de rotura al tenista luso. Lejos de amilanarse, el serbio tiró de oficio y serenidad competitiva para levantar la situación comprometida en un turno agónico de casi diez minutos, desatando el delirio en las gradas tras resolver un punto decisivo subiendo a la red con una volea definitiva.
Con el primer set embolsado en el casillero, Borges redobló su combatividad en el segundo acto abriendo con un juego en blanco que equilibró las pulsaciones del choque. Djokovic replicó combinando su servicio con dejadas milimétricas y globos medidos, pero tras la conclusión del quinto juego se vio forzado a solicitar la entrada del fisioterapeuta para recibir tratamiento por unas molestias musculares en la zona lumbar.
La batalla de resistencia y el desenlace en el desempate
Lejos de acusar el parón médico, el actual número 11 del ranking ATP regresó a la pista conservando su saque en blanco para establecer las tablas a tres juegos. El noveno juego de la manga se transformó en un auténtico maratón de desgaste que rozó los quince minutos de duración, escenario donde Borges salvó una bola de quiebre crucial apoyado en su servicio tras ceder en un extenuante intercambio de 28 golpes.
La ausencia total de roturas durante todo el segundo parcial condujo inevitablemente la resolución del set a la muerte súbita. En ese terreno de máxima presión psicológica, la jerarquía de Djokovic emergió con autoridad incontestable, firmando un parcial fulgurante de 5-1 para terminar cerrando la contienda por 7-2 ante la ovación cerrada de los aficionados pekineses.
El triunfo ratifica la comunión especial del serbio con el público chino, escenario predilecto donde ha conquistado algunos de los éxitos más brillantes de su palmarés y en el que jamás ha saboreado la amargura de la derrota. A sus 39 años, el balcánico demuestra que su instinto ganador y su capacidad de sufrimiento permanecen plenamente vigentes frente a adversarios de la nueva hornada.
En la ronda de octavos de final, el veterano tenista medirá sus fuerzas ante la gran esperanza del tenis local, Bu Yunchaokete. El jugador chino, situado en el puesto 104 de la clasificación mundial, selló su billete para el cruce de campanillas tras superar en la ronda inaugural al argentino Juan Manuel Cerúndolo, prometiendo un ambiente eléctrico en las gradas para examinar la racha histórica del mito europeo.
Djokovic da así su primer paso firme en la gira asiática con la ambición intacta de añadir un nuevo entorchado a sus vitrinas en Pekín. Respaldado por una efectividad implacable en su servicio y una fortaleza mental a prueba de contratiempos físicos, el serbio confirma que su leyenda en suelo chino está más viva que nunca, decidido a prolongar un invicto de más de una década en el circuito profesional. @mundiario
