El Deportivo de A Coruña afronta una de las salidas más complejas del calendario liguero condicionado por una enfermería abarrotada en su parcela ofensiva. El conjunto blanquiazul desembarcará en territorio donostiarra con notables ausencias en su columna vertebral para medirse a la Real Sociedad, destacando las bajas por lesión de Marc Casadó, Pierre-Emerick Aubameyang y Zakaria Eddahchouri. Este escenario convierte a la escuadra herculina en una incógnita táctica sobre el césped, pero también evidencia una acuciante falta de gol en la plantilla.
La dependencia del cuadro dirigido por Antonio Hidalgo respecto a sus referencias de área habituales resulta abrumadora a la luz de los registros estadísticos. El bloque gallego acumula diez dianas en lo que va de competición doméstica, pero la inmensa mayoría del caudal realizador ha llevado la firma directa o indirecta de sus arietes titulares. Cinco de esos tantos correspondieron a la inspiración de Aubameyang, quien exhibía un nivel espectacular antes de sufrir la rotura de menisco que le obligó a pasar por quirófano.
A esa baja sensible se sumó el infortunio de su recambio natural, Zakaria Eddahchouri, autor de un tanto frente al Villarreal en los pocos minutos que pudo disfrutar sobre el verde antes de caer lesionado. Fuera del concurso de ambos nueves natos, la producción anotadora del colectivo ha sido prácticamente testimonial. Únicamente Luismi Cruz y Diego Villares, este último viendo puerta en la pasada jornada ante el Real Betis, han sido capaces de batir al arquero rival desde la segunda línea.
El casillero anotador deportivista se completa con dos goles anotados en propia meta por el Valencia, un balance que refleja las dificultades del equipo para generar peligro colectivo sin sus estiletes principales. Como dato elocuente de este impacto estructural, los diez tantos celebrados por el club en la presente campaña se materializaron con Aubameyang sobre el terreno de juego, futbolista que lo había disputado casi todo y que incluso regaló la asistencia a Luismi en el duelo frente al submarino amarillo.
Ante este panorama de urgencia médica en San Sebastián, a Antonio Hidalgo no le queda más remedio que reinventar su pizarra para armar un ataque competitivo y lleno de alternativas. La responsabilidad del puesto de ariete recaerá previsiblemente sobre Bil Nsongo, un delantero correoso y combativo que buscará estrenar su cuenta realizadora particular en la máxima categoría del fútbol español aprovechando la oportunidad de salir como titular indiscutible.
La carta de la cantera y el reto ante la zaga donostiarra
El atacante camerunés no es ningún desconocido para la parroquia txuri-urdin, puesto que ya sabe lo que significa amargarle la tarde a un conjunto guipuzcoano tras su brillante actuación hace unos meses frente al Sanse en las instalaciones de Zubieta. Su tarjeta de presentación del curso anterior ratifica su potencial frente a portería, habiendo cerrado la campaña con un total de 18 goles repartidos entre sus seis dianas con el primer equipo y doce aciertos con el filial.
La gran incógnita táctica reside en descifrar quién escoltará a Nsongo en el último tercio de la cancha, con Hidalgo sopesando recurrir a los jóvenes talentos del Fabril para aportar desparpajo. Entre los candidatos procedentes de la cantera sobresale Kevin Sánchez, un atacante móvil que busca estrenarse como goleador en Primera Federación, y el prometedor Martín Ochoa, quien llega con mayor colmillo competitivo al haber firmado ya dos dianas en el arranque liguero del filial blanquiazul.
La retaguardia de la Real Sociedad deberá extremar las precauciones para no verse sorprendida por un rival que, al perder a su estrella consagrada, gana en imprevisibilidad sobre el tapete verde. Los defensas centrales del cuadro vasco tendrán que fajarse en los balones divididos con un perfil físico e insistente como el de Nsongo, pero también evitar desconexiones ante las diagonales interiores de Luismi Cruz o las sorpresivas llegadas desde atrás de Villares.
Para el conjunto coruñés, puntuar en un feudo de la exigencia de Anoeta sin sus máximas referencias realizadoras supondría un espaldarazo anímico incuestionable para encarar el otoño liguero. Sacar rédito de las acciones a balón parado y mantener una férrea disciplina defensiva serán premisas innegociables si los pupilos de Hidalgo aspiran a compensar la falta de pegada natural con una entrega colectiva sin fisuras.
El Deportivo se presenta en Donostia obligado a rebelarse contra la cruda estadística que amenaza con congelar su casillero de puntos sin sus dos puntas habituales. Sin Aubameyang marcando diferencias ni Zakaria esperando en la recámara, el vestuario herculino encara una prueba de carácter en la que los jóvenes de la casa y los hombres de segunda línea deberán dar un paso al frente para demostrar que el gol no es patrimonio exclusivo de sus estrellas caídas. @mundiario
