Señalado, bajo sospecha judicial y en el ojo del huracán mediático, pero jamás amilanado en las grandes citas competitivas. El Manchester City respondió este domingo sobre el sagrado césped de Anfield a toda la controversia que le rodea desde que la comisión independiente de la Premier League hiciera público su veredicto en torno a los 115 cargos imputados por supuestas anomalías financieras. En un ambiente de absoluta hostilidad que escenificó la clásica narrativa de los celestes contra el resto del planeta, el conjunto dirigido por Enzo Maresca dio un puñetazo sobre la mesa al imponerse con un incontestable 0-3 frente al Liverpool.
La atmósfera previa al pitido inicial presagiaba una batalla que trascendía con creces los tres puntos en liza dentro de la sexta jornada del torneo inglés. La afición de Anfield no desaprovechó el escaparate para recordar el proceso de apelación que afronta el cuadro visitante por las más de cien presuntas infracciones cometidas entre 2009 y 2018, exhibiendo pancartas con lemas como «Tramposos» y «Todas vuestras estrellas se están apagando». La hinchada Cityzen replicó en su sector ondeando plátanos hinchables, un clásico e irónico símbolo de resistencia adoptado en los años ochenta cuando el club militaba muy lejos de la élite.
Esa extrema tensión ambiental se trasladó de inmediato al terreno de juego durante un primer tiempo áspero, trabado y repleto de tanganas entre ambos planteles. El Liverpool arrancó con mayor brío e iniciativa territorial, rondando las inmediaciones del marco defendido por Gianluigi Donnarumma aunque sin generar ocasiones de verdadero peligro. El City necesitó cerca de media hora para templar los nervios y hacerse con el control de la pelota, teniendo en un lejano disparo de Enzo Fernández en el minuto 34 su única aproximación antes del descanso, bien resuelta por Alisson Becker.
El paso por los vestuarios transformó radicalmente el ritmo del choque, dando paso a un intercambio de golpes mucho más vistoso. Los pupilos locales rozaron el gol en el arranque del segundo acto a través de un triple aviso consecutivo de Lewis Koumas, Ryan Gravenberch y Alexis Mac Allister, pero Donnarumma emergió providencial para desviar todos los intentos en cuestión de segundos. Esa heroica resistencia del arquero italiano sirvió de preludio para el momento cumbre que dinamitó por completo la igualdad del clásico británico.
La balanza se decantó de forma decisiva en el minuto 61 tras una polémica decisión del colegiado Chris Kavanagh. Gravenberch vio la segunda cartulina amarilla tras un leve contacto sobre Jérémy Doku, quien apenas llevaba seis minutos sobre el verde tras ingresar desde el banquillo. La expulsión del mediocentro neerlandés desató la indignación en las gradas locales y dejó al Liverpool en inferioridad numérica, una grieta que el City explotó con una voracidad letal para desarticular el entramado táctico de los ‘reds’.
El vendaval ofensivo y la cima perfecta de Maresca
Apenas tres minutos después de la expulsión, en el 64′, el propio Doku protagonizó una eléctrica arrancada por la banda izquierda cuyo remate fue taponado por la zaga. El balón quedó suelto y huérfano dentro del área, escenario propicio para que Erling Haaland saliera de su letargo, le ganara la posición a Virgil van Dijk con una potencia descomunal y mandara el cuero al fondo de la red para quebrar el empate. El delantero noruego, desconectado durante la primera hora de juego, asestó el golpe psicológico definitivo en el momento idóneo.
Lejos de levantar el pie del acelerador, el conjunto mancuniano noqueó al Liverpool en la siguiente jugada con otra obra de arte individual de su extremo belga. Doku volvió a recibir con tiempo y espacio en el costado izquierdo, encaró la marca de Víctor Muñoz, recortó hacia su perfil diestro y soltó un zapatazo teledirigido desde la frontal del área que superó la estirada de Alisson. El 0-2 en el minuto 67 desató la locura en el sector de los aficionados desplazados y congeló cualquier amago de rebelión local.
La fiesta de los ‘sky blues’ se completó en el minuto 77 con una obra maestra asociativa en la que intervinieron los diez futbolistas de campo del Manchester City. La circulación paciente y precisa terminó en las botas de Mathis Cherki en el interior del área grande; el mediapunta francés deslumbró con un quiebro inverosímil para sentar a su par y definió con frialdad absoluta para sellar el 0-3 definitivo en el electrónico, coronando una segunda mitad primorosa de fútbol colectivo.
La jornada en la Premier League deparó además otros resultados destacados, como la remontada del Crystal Palace ante el Nottingham Forest (3-1) merced a los tantos de Daichi Kamada, Jefferson Lerma y el español Yeremy Pino. Por su parte, el Everton vio frenado su asalto a los puestos europeos tras ceder un empate 2-2 frente al Hull City en los últimos instantes debido a una diana postrera de Mohamed Belloumi, que neutralizó la reacción liderada por Kieran Dewsbury-Hall y Thierno Barry.
El contundente triunfo en Anfield permite al Manchester City consolidar su liderato en solitario con un balance inmaculado de seis victorias en seis jornadas ligueras. Mientras el club libra su batalla legal en los tribunales y apela el veredicto de la Premier, sobre el césped el equipo de Enzo Maresca responde con fútbol demoledor, pegada incontestable y un liderato indiscutible. La exhibición en casa del eterno rival reafirma que, independientemente de los despachos, el corazón competitivo del campeón vigente sigue latiendo con fuerza. @mundiario
