El Deportivo ocupa la novena posición de La Liga con 11 puntos, los mismos que el séptimo y el octavo, un golaveraje positivo (+1) y cuatro puntos de ventaja sobre el descenso. Para un recién ascendido, el balance no está nada mal. Incluso el sexto puesto, actualmente en manos del Sevilla, queda a solo tres puntos.
El problema es que el Deportivo no es un recién ascendido cualquiera. Su ambicioso mercado de fichajes y un límite salarial de 64 millones de euros, el décimo más alto de Primera, han elevado considerablemente las expectativas. Algunos aficionados miran hacia Europa cuando el objetivo principal debería seguir siendo la permanencia.
Tampoco se puede negar que el equipo ha dejado escapar oportunidades importantes. Los empates ante Elche, Málaga y Levante, tres rivales llamados a pelear por evitar el descenso, han supuesto sumar únicamente tres de nueve puntos posibles. La victoria en Villarreal compensó inicialmente esos tropiezos, pero no puede convertirse en la norma.
De hecho, el Deportivo acumula cinco jornadas sin ganar y apenas tres puntos de los últimos quince. La preocupación no debería estar tanto en su posición clasificatoria como en la necesidad de empezar a ganar estos enfrentamientos directos. Son los partidos que pueden marcar la diferencia en mayo.
Para el club, y también para quien escribe, el objetivo debe situarse en los 44 puntos. Una cifra que en Riazor conocemos demasiado bien desde aquel descenso de 2011 con 43 puntos. Primero alcanzar esa referencia y después, si queda tiempo y margen, empezar a soñar con algo más.
Otro aspecto que merece atención son los errores defensivos. El fallo de Leo Román ante el Levante fue el último ejemplo de una serie de acciones individuales que han costado puntos. No hablamos necesariamente de un problema general de planteamiento, pero encajar en las nueve jornadas disputadas evidencia que todavía queda trabajo por hacer en Abegondo.
Una de las noticias positivas aparece después del descanso. Ocho de los trece goles a favor del Deportivo han llegado en las segundas partes, aproximadamente el 62 %. El equipo suele encontrar respuestas con el paso de los minutos, como demostró ante Betis, Real Sociedad o Levante, aunque necesita transformar esas reacciones en victorias.
Las lesiones tampoco han ayudado. Aubameyang apunta a regresar durante noviembre, mientras que Zakaria Eddahchouri también podría reaparecer ese mes. La recuperación de Marc Casadó apunta hacia finales de año o comienzos de 2027, y ahora se suma Bright Ede, cuyo regreso dependerá de la evolución de su lesión muscular.
Pese a todo, hay argumentos para el optimismo. Yeremay empieza a demostrar su verdadero nivel en Primera, Nsongo Bil gana protagonismo y la plantilla cuenta con recursos suficientes para competir. Recuperar efectivos y corregir los errores debería permitir a Antonio Hidalgo encontrar una regularidad que todavía no ha conseguido.
Mimbres hay de sobra para conseguir una permanencia tranquila, pero sería un error confundir ambición con obligación. Los deportivistas sabemos mejor que nadie lo que cuesta regresar a Primera y lo rápido que se puede perder todo. Soñar es gratis y en Riazor siempre lo hemos hecho a lo grande, pero primero toca asegurar que el próximo año podremos seguir soñando entre los mejores. @mundiario
