El Atlético asalta el Ciutat de València y se coloca líder provisional de LaLiga

La jornada festiva de Halloween deparó un examen de máxima exigencia para las aspiraciones del Atlético de Madrid en su visita al Ciutat de València, un escenario tradicionalmente esquivo para los intereses rojiblancos. El conjunto dirigido por Diego Pablo Simeone solventó el compromiso frente al Levante con un marcador favorable de cero a dos, un resultado que le aza temporalmente a lo más alto de la clasificación a la espera de los resultados del resto de contendientes en la parte alta del campeonato doméstico.

El arranque del encuentro sobre el césped valenciano evidenció las dificultades habituales que encierra este feudo para el bando madrileño. Los locales, dirigidos por Luís Castro, saltaron al terreno de juego con una intensidad desbordante, volcando sus acometidas por medio de la velocidad y potencia del delantero Etta Eyong, quien puso en apuros a la zaga visitante en los compases iniciales mediante incursiones incisivas y remates de peligro que obligaron a intervenir con acierto al guardameta Jan Oblak.

La respuesta táctica del cuadro madrileño tardó unos minutos en carburar ante la presión asfixiante de un rival muy intenso en la medular. Sin embargo, mediado el primer acto, el equipo madrileño comenzó a estirarse a través de la manija de Pablo Barrios y la clarividencia de Álex Baena en la zona de creación, encontrando grietas en el entramado defensivo granota y avisando con jugadas anuladas por fuera de juego que anticipaban el cambio de tendencia en el dominio territorial.

La insistencia rojiblanca encontró su recompensa al filo del descanso en una acción de pizarra muy bien trenzada. Álex Baena filtró un envío medido hacia el carril interior que aprovechó Alejandro Grimaldo para golpear casi sin ángulo, colando el esférico por la escuadra izquierda con un remate inapelable que inauguró el luminoso y quebró la resistencia local en un momento psicológicamente clave del enfrentamiento.

El tanto neutralizó el ímpetu inicial del Levante y permitió al Atlético de Madrid enfilar el túnel de vestuarios con la tranquilidad de haber decantado un primer tiempo de evidentes complicaciones tácticas.

Control absoluto en la reanudación y sentencia de Giuliano Simeone

Lejos de especular con la mínima ventaja cosechada en el primer tiempo, el bloque madrileño saltó al césped tras el descanso con la firme intención de sentenciar el duelo mediante largas posesiones y una circulación de balón mucho más fluida. Jugadores como Marcos Llorente multiplicaron su presencia en la medular para asumir el control del ritmo, neutralizando cualquier atisbo de reacción por parte de un Levante que acusó el desgaste físico de su planteamiento inicial.

El dominio visitante se tradujo en nuevas ocasiones de peligro y en un carrusel de intervenciones providenciales de Jan Oblak cuando el conjunto local intentó rearmarse ofensivamente. El guardameta esloveno demostró una vez más su condición de seguro de vida bajo palos, desbaratando con los guantes y con el tibial las acometidas más claras de los delanteros granotas para mantener la portería a cero.

La sentencia definitiva llegó en el tramo decisivo del choque gracias a una magnífica acción coral de todo el equipo. Tras una conducción excelente y una combinación rápida en tres cuartos de campo, el balón llegó a los dominios de Giuliano Simeone, quien galopó con potencia al espacio para definir con absoluta maestría ante el guardameta rival y firmar el segundo tanto de la tarde.

Con este triunfo solvente, el equipo colchonero gestionó los instantes finales dando minutos de descanso a varios titulares de cara al exigente calendario europeo y liguero que se avecina en los próximos días frente a potentes rivales continentales.

La victoria adquiere un valor histórico añadido al suponer el triunfo número 344 de Diego Pablo Simeone al frente del banquillo colchonero en La Liga, igualando de esta forma el emblemático registro histórico establecido en su día por Luis Aragonés. @mundiario