Le Havre vs. PSG: ¿Jugó Hakimi el mejor partido de la historia para un lateral derecho?

El puesto de lateral derecho ha sido históricamente una de las demarcaciones defensivas que mayor admiración ha despertado. Desde los años cincuenta, futbolistas como Djalma Santos y posteriormente Carlos Alberto dejaron claro que Brasil era una fábrica inagotable de cracks más allá de Pelé.

Ellos dos demostraron que los carrileros diestros podían transformarse en perros de caza para blindar la retaguardia y, al mismo tiempo, en un auténtico dolor de cabeza para las defensas rivales en ataque.

El testigo de esa escuela legendaria lo tomaron jugadores como Leandro y Josimar en los años ochenta, hasta que un joven Cafú comenzó a despuntar. A principios de los noventa, el carrilero del São Paulo deslumbró hasta consagrarse como el mejor de América, un reconocimiento ratificado en 1994 cuando el prestigioso diario uruguayo El País le otorgó el galardón al mejor jugador del continente.

Cafú encarnó la cúspide de la brillantez, la regularidad y la longevidad futbolística, virtudes que lo elevaron al olimpo de este deporte. Conquistó dos Copas del Mundo, ligas brasileñas, la Copa Libertadores, la Champions League y fue una de las piezas capitales en la última gran época dorada en la que el AC Milan dominó Europa y el planeta.

Pues bien, ante semejantes antecedentes hay una realidad ineludible: la hegemonía brasileña en la banda ha cedido el testigo. Hoy en día, un jugador como Achraf Hakimi ha redefinido el valor y el impacto real de los laterales derechos con actuaciones prodigiosas que dejan boquiabiertos a los amantes del fútbol, alcanzando cotas estratosféricas como la exhibición firmada recientemente ante el Le Havre en la Ligue 1.

¿Qué fue lo que hizo Achraf Hakimi?

Lo que hizo Hakimi en el partido disputado en el Stade Océane fue una auténtica locura. El Le Havre comenzó picando por delante en el marcador gracias a un tanto de Josh Maja, quien supo alojar el balón en el fondo de la portería del PSG culminando un rápido contraataque.

Sin embargo, a partir del minuto 26 se desató la reacción del equipo de Luis Enrique. El internacional marroquí asistió a Mika Godts para igualar el duelo (1-1). Y no se trató de una asistencia cualquiera: el marroquí bajó de forma primorosa un balón aéreo en largo procedente del fondo de la defensa, cortesía de Lucas Hernández, con un control orientado digno del mejor Cafú.

Esa acción fue solo el preludio. Lo que vino después constituyó un espectáculo absoluto que dejó patente que, hoy por hoy, no existe mejor lateral derecho en el planeta que el pupilo del técnico asturiano. Achraf pasó de ejercer como asistente a convertirse en el verdugo anotando el gol que ponía por delante a los suyos. El dorsal 2 del cuadro parisino perforó la meta defendida por Arnaud Bodart con un disparo certero ajustado al palo.

Aquel tanto fue una exhibición arrolladora de velocidad y potencia que le permitió desarticular el entramado defensivo rival, internarse en el área chica y sacar a relucir esa voracidad ofensiva con la que también demuestra que sabe mandar el esférico a la red.

Lo mejor estaba por venir

Si para ese momento prácticamente ya se había metido en el bolsillo el premio al Jugador Más Valioso del partido, lo que vendría después no dejaría ninguna duda.

Tras el descanso, el segundo tanto de Achraf Hakimi llegó de falta directa: un disparo que cogió un efecto envenenado e imposibilitó que el portero pudiera llegar al balón, el cual sorteó la barrera por fuera con absoluta maestría. Fue una diana de bellísima factura que evidenció que el crack marroquí no solo asiste y pisa área, sino que también es un peligro constante con su diestra en las jugadas a balón parado.

Acto seguido, el internacional africano firmó otra asistencia que aprovechó Senny Mayulu, para después culminar su memorable actuación poniendo el 1-5 definitivo en el minuto 69, haciendo gala de su imponente punta de velocidad en un letal contragolpe.

Los éxitos del PSG y de Marruecos

En estos momentos no hay ningún tipo de duda. Es más, en los últimos años es obvio que Achraf Hakimi no tiene rival. Gracias a su encomiable trabajo, tanto su club como su selección han sabido capitalizar el estado de gracia de un futbolista que apunta a convertirse en irrepetible.

La continuidad del dominio del PSG en Francia y la dinastía que ha construido Luis Enrique en la Champions League se basan, entre otras cosas, en el aporte del jugador formado en la cantera del Real Madrid. Ante el Inter en 2025, en la gran final del máximo torneo de clubes, Achraf abrió el camino de la goleada con un tanto en el minuto 12, sacándole el máximo partido a una asistencia de Désiré Doué. Y en la temporada siguiente, en el partido decisivo frente al Arsenal, fue uno de los encargados de transformar su lanzamiento en la tanda de penales.

A todo esto hay que sumarle su papel capital en la trayectoria histórica de Marruecos en las Copas del Mundo desde 2018. No hay que olvidar que por la banda de Achraf se gestó la gesta del tercer puesto en el Mundial de Qatar 2022 y la vibrante victoria en la final de la Copa Africana de Naciones que disputó ante Senegal este mismo año.

Definitivamente, no hay discusión: el amo y señor de esta demarcación es Achraf Hakimi, un crack que a sus 27 años parece no tener techo. Juega y hace jugar como si fuera un diez, un nueve o, sencillamente, un lateral total capaz de enloquecer a cualquier defensa del mundo. @mundiario