Diomande a punta de golazos y buen juego pone a temblar a Vinicius

El impacto de Yan Diomande en la disciplina del Real Madrid continúa alcanzando cotas de máxima brillantez. Durante el enfrentamiento ante el Racing de Santander en El Sardinero, la joven perla marfileña volvió a maravillar a los aficionados al firmar una nueva genialidad de volea desde la frontal del área, elevando sus registros individuales a cuatro tantos y cuatro pases de gol desde que se asentó de forma definitiva en la dinámica del primer equipo tras el considerable esfuerzo económico realizado en el mercado estival.

La jugada decisiva del choque tuvo lugar superado el primer tercio del encuentro, momento en el que el conjunto madridista dispuso de un saque de esquina a favor. Tras un primer despeje de la retaguardia cántabra al corazón del área, el esférico quedó desprotegido en la zona del balcón, donde apareció libre de marca el atacante marfileño. Sin necesidad de controlar, Diomande conectó un zapatazo inapelable de primeras que superó la estirada del meta Julen Agirrezabala para entrar como un misil por el arco santanderino.

La progresión realizadora del extremo africano no ha pasado desapercibida para las grandes figuras históricas de la entidad madridista. Una voz autorizada del club como Toni Kroos analizó la actualidad del bloque blanco y la reciente ausencia de Vinicius Júnior en el Clásico, señalando el sacrificio defensivo del marfileño como el referente táctico que debe emular el atacante brasileño para recuperar la titularidad indiscutible en las citas de máxima exigencia.

El exfutbolista alemán destacó en unas declaraciones publicadas por el diario Marca, que la diferencia en el planteamiento radica en el compromiso físico sin balón, remarcando que tanto Diomande como Jude Bellingham están ofreciendo un despliegue solidario en las coberturas traseras que resulta determinante para mantener el equilibrio del bloque.

Con este nuevo golazo, Diomande ratifica su estatus de jugador diferencial en los metros finales, combinando una pegada letal en el remate a puerta con un trabajo incansable en las labores de presión que le ha permitido ganarse el respeto unánime de la hinchada blanca.

Güler también cierra el paso de Vinicius al once titular  

El rendimiento reciente del extremo brasileño no genera ningún tipo de dudas: si Vinicius no espabila, lo lógico es que termine con sus huesos en el banquillo de suplentes. A estas alturas, la versión que hemos visto sobre el césped en los últimos tiempos carece de argumentos sólidos para ganarse la titularidad en los planes de José Mourinho.

El problema no radica exclusivamente en su demarcación natural por la banda izquierda, sino también en el imparable crecimiento de Arda Güler por el sector diestro. Las actuaciones cada vez más deslumbrantes del turco han cerrado por completo cualquier vía de escape para que el brasileño logre acomodarse de inicio en el once titular.

Tanto Diomande como el propio Güler se han convertido en pilares indiscutibles gracias a su abrumadora movilidad ofensiva y a su innegociable compromiso en los retornos defensivos. Esta disciplina táctica le permite al cuadro madridista cerrar filas con absoluta solvencia cada vez que el equipo se queda sin la posesión del esférico.

La solidez colectiva no es una casualidad, sino el fruto de un trabajo coral que ya ha quedado refrendado en citas de máxima exigencia. Como se pudo comprobar de forma fehaciente en el Clásico frente al FC Barcelona y durante los primeros compases del duelo ante el Racing de Santander, este Real Madrid apenas concede resquicios ni opciones de progresión a sus rivales.

El mensaje desde el cuerpo técnico es tan diáfano como implacable: en el Santiago Bernabéu los galones del pasado ya no aseguran la titularidad. Vinicius se encuentra ante el espejo más exigente de su carrera, obligado a recuperar la voracidad que un día lo coronó en la élite o resignarse a contemplar la gloria desde la fría e inflexible soledad del banquillo. @mundiario