El deporte español y la familia del CD Tenerife continúan sumidos en una profunda conmoción tras el trágico fallecimiento de Jesús de Miguel a los 30 años en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. El fatal desenlace, producido como consecuencia del lance protagonizado junto al guardameta Jesús Owono en los instantes finales del encuentro ante el Andorra, ha trascendido el ámbito puramente deportivo para abrir un intenso debate jurídico sobre las posibles responsabilidades legales y disciplinarias derivadas de la acción.
Para abordar con rigor la magnitud de este suceso extraordinario, es necesario distinguir con absoluta claridad entre el terreno de la justicia penal y el marco de la normativa federativa. Las especialistas en Derecho Penal consultadas por el diario Marca inciden en la importancia de mantener la prudencia institucional y evitar juicios de valor precipitados fundamentados únicamente en la inmensa gravedad del resultado final.
La teoría general del derecho penal parte de la premisa ineludible de que la práctica de cualquier deporte de contacto conlleva la asunción implícita de un riesgo inherente por parte de quienes participan en él. Este concepto doctrinal, conocido como el principio del riesgo permitido, establece que las lesiones producidas como consecuencia de una acción reglamentaria o de una disputa propia del juego quedan excluidas del reproche punitivo.
La gran dificultad técnica radica en determinar con exactitud dónde se sitúa la delgada línea que separa una jugada fortuita o un lance riguroso de una conducta merecedora de persecución judicial. Por este motivo, las expertas recuerdan que la existencia de tipos penales como el homicidio por imprudencia no implica de manera automática que toda acción con un desenlace trágico deba ser considerada delictiva.
En este primer plano de análisis, cualquier conclusión anticipada carece de solidez jurídica mientras no se lleven a cabo las diligencias de comprobación pertinentes bajo la supervisión de un juez instructor. La evaluación de los indicios debe realizarse con rigurosidad técnica, alejándose del ruido mediático y priorizando el respeto absoluto hacia los familiares y allegados del futbolista afectado.
El filtro de la investigación judicial y la vía disciplinaria de la Federación
Para que un asunto de esta naturaleza prospere en los tribunales ordinarios, resulta un requisito indispensable la apertura y conclusión de una instrucción judicial exhaustiva que esclarezca los hechos. Dicho proceso debe iniciarse inexcusablemente con los resultados de la autopsia médico-forense para determinar la causa exacta del fallecimiento y su nexo causal directo con el impacto ocurrido sobre el terreno de juego.
Una vez acreditados los extremos técnicos, los tribunales tendrían que valorar la posible concurrencia de una negligencia grave, entendida como la omisión flagrante de los deberes más elementales de cuidado. Las especialistas señalan que probar semejante imprudencia en el marco de una acción de juego disputada con intensidad resulta sumamente complejo y excepcional dentro de la jurisprudencia actual.
En paralelo al hipotético cauce penal, el suceso cuenta con un recorrido estrictamente deportivo canalizado a través de los órganos de la Real Federación Española de Fútbol. A partir de la redacción del acta arbitral y de la tarjeta roja directa mostrada sobre el césped, el Comité de Competición es el encargado de calificar la conducta atendiendo a la normativa disciplinaria vigente.
Las horquillas punitivas contempladas en el reglamento abarcan desde el juego peligroso con resultado de lesión hasta la acción violenta con daño grave o la agresión propiamente dicha. Conviene recalcar que los comités disciplinarios sancionan la conducta antideportiva observada en el terreno de juego, con independencia de la posterior y trágica evolución de los acontecimientos.
La gestión de una tragedia de esta magnitud exige por parte de todos los actores deportivos y jurídicos el máximo respeto a los tiempos procesales y a la memoria del jugador fallecido. Solo la investigación oficial y el trabajo riguroso de los jueces permitirán esclarecer los contornos de un episodio que ya ha dejado una huella imborrable en la historia de nuestro fútbol. @mundiario
