Fede Valverde salva de un disgusto al Real Madrid ante el AEK Atenas

El Real Madrid logró certificar un triunfo de infarto en su compromiso europeo disputado en territorio heleno tras imponerse al AEK de Atenas gracias a un providencial tanto de Federico Valverde en los instantes finales del descuento. La victoria permite a los blancos mantener la condición de colíderes y el pleno de puntos en la máxima competición continental, aunque el desarrollo del choque dejó un evidente poso de reflexión sobre el rendimiento colectivo del equipo.

José Mourinho apostó por una alineación profundamente revolucionada, marcada tanto por las ausencias obligadas como por los éxitos recientes en el torneo doméstico. Sobre el césped se dibujó un once notablemente ofensivo que incluía a Eduardo Camavinga y Bernardo Silva en la sala de máquinas, situados por detrás de un atrevido rompecabezas ofensivo integrado por Diomande, Jude Bellingham, Kylian Mbappé y Vinicius.

La propuesta táctica incluyó asimismo modificaciones significativas en la retaguardia, destacando la presencia de Éder Militão en el eje de la zaga tras meses de inactividad competitiva. Sin embargo, la apuesta por la solidaridad colectiva no dio los frutos esperados durante una primera mitad donde el desequilibrio defensivo lastró las opciones visitantes.

Por su parte, el conjunto local, dirigido por el técnico Nikolic, planteó un entramado defensivo muy compacto, prescindiendo de piezas clave como el rumano Marin o su máximo artillero Varga para armar un trivote destinado a achicar espacios y neutralizar las virtudes del rival al amparo de su enfervorizada afición.

El inicio del encuentro estuvo protagonizado por la desconcierto madridista, viéndose superado en la medular y concediendo un tempranero tanto obra de Koita, quien culminó una gran maniobra individual para adelantar merecidamente al cuadro griego.

El destello de Bellingham y la agonía final

Con el marcador en contra, el Real Madrid ofreció una imagen excesivamente transparente y frágil, añorando la fluidez creativa que suele aportar Arda Güler en la zona de tres cuartos. El guardameta Thibaut Courtois se convirtió en el salvador provisional al evitar males mayores ante las acometidas de un inspirado Jovic.

La reacción blanca comenzó a fraguarse gracias a la genialidad técnica de sus principales estrellas. Primero apareció Jude Bellingham con un recurso estético monumental, firmando un extraordinario gol de tacón a centro raso de Cucurella que supuso la igualada y devolvió la esperanza a los expedicionarios.

Tras el paso por los vestuarios, el monólogo del encuentro cambió de bando y el equipo de Chamartín comenzó a mandar en campo rival, hundiendo progresivamente al AEK mediante las conducciones de Bernardo Silva y las constantes apariciones en ataque de Mbappé y un desacertado Vinicius.

Cuando el empate parecía definitivo y el partido agonizaba sin redención, emergió la pierna de Valverde para conectar un latigazo salvador en el descuento que rescataba tres puntos de oro y evitaba un tropiezo histórico en tierras griegas.

El análisis posterior obliga a la cautela en el seno de la entidad madridista, consciente de que la dependencia de acciones individuales excepcionales no puede enmascarar los evidentes riesgos de recaída táctica mostrados en Europa. @mundiario