Santiago Peña ha presentado su renuncia como presidente de Paraguay después de perder el respaldo de su propio partido y quedar acorralado por la crisis financiera desatada tras el colapso de Ueno Bank. El mandatario comunicó su decisión en un vídeo difundido en redes sociales mientras la Cámara de Diputados debatía someterlo a juicio político, en una jornada marcada por las protestas de miles de ahorradores que llevan días sin poder acceder a su dinero.
La dimisión, sin embargo, no ha cerrado la crisis. La Cámara Baja aprobó por unanimidad, con 78 votos, el juicio político y rechazó la renuncia, con el objetivo de impedir que Peña eluda el procedimiento y conserve la protección judicial asociada a su condición de senador vitalicio. La última palabra corresponde ahora al Senado, que deberá resolver el pulso entre la salida voluntaria del presidente y su destitución parlamentaria.
“He tomado la decisión de presentar la renuncia a la Presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”, anunció Peña. El presidente saliente aseguró que su prioridad era garantizar la devolución de los ahorros de los casi tres millones de paraguayos afectados. Pero su mensaje llegaba cuando el poder político ya había comenzado a reorganizarse sin él.
“Tomo la decisión en uno de los momentos más difíciles de mi vida, con el corazón puesto en el Paraguay. Y pido disculpas al pueblo si en algún momento he fallado”, añadió Peña. “Ningún cargo es más importante que la estabilidad de la república”, proclamó el mandatario de derechas, que se ausentó este jueves de la XXX Cumbre Iberoamericana en Madrid.
La caída de Peña se precipitó cuando el Partido Colorado, la formación que lo llevó al poder y que domina la política paraguaya desde hace décadas, dejó de sostenerlo. Su líder, el expresidente Horacio Cartes, antiguo padrino político del mandatario, se posicionó a favor del juicio político y lanzó un mensaje que cristalizó la ruptura.
Mensaje del Presidente de la República, Santiago Peña, al pueblo paraguayo. https://t.co/RBz6IfFV9L
— Santiago Peña (@SantiPenap) November 5, 2026
El Partido Colorado le retira su respaldo
“No estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados”, afirmó Cartes, que reclamó anteponer los intereses de la ciudadanía a los del Gobierno. “Honrar la bandera colorada significa actuar cuando la patria lo exige”, añadió en un comunicado en el que indica la luz verde de la estructura del partido para dejar caer a su antiguo delfín en el Parlamento. El respaldo de la cúpula colorada al procedimiento parlamentario terminó de dejar a Peña sin una mayoría capaz de protegerlo.
Mientras se desarrollaba el debate en Diputados, Cartes recibió en la sede del partido al vicepresidente Pedro Alliana, que asumirá la presidencia para completar los últimos dos años del mandato de Peña, y a otras figuras del oficialismo. El senador colorado Óscar ‘Cachito’ Salomón resumió el clima de ruptura con una acusación directa, aunque sin pruebas: “ha traicionado al país por dinero”. Peña, mientras tanto, permanecía en la residencia presidencial, aislado políticamente y bajo la presión de las movilizaciones en las calles.
El hombre elegido por el Partido Colorado para proyectar una imagen tecnocrática y modernizadora del país ha acabado enfrentado a la misma estructura política que hizo posible su llegada al poder. La formación ha gobernado Paraguay durante 74 de los últimos 79 años, incluidos los 35 de la dictadura de Alfredo Stroessner, y su decisión de sacrificar al presidente ha sido determinante para precipitar la crisis.
La bandera colorada representa una historia de servicio al país; honrarla también significa actuar con valentía cuando la patria lo exige. https://t.co/W7ubJ3xMuA
— Horacio Cartes (@Horacio_Cartes) November 5, 2026
Ueno Bank, el origen del terremoto financiero
El detonante ha sido la intervención y posterior liquidación de Ueno Bank por parte del Banco Central del Paraguay (BCP), después de detectarse graves problemas de solvencia e insuficiencia de capital. La medida dejó bloqueados los depósitos de cerca de tres millones de clientes, casi la mitad de la población del país, y puso bajo sospecha también los fondos públicos que distintas instituciones estatales mantenían en la entidad.
La dimensión social del problema ha convertido el escándalo bancario en una crisis política de primer orden. Miles de afectados han salido a las calles de Asunción para reclamar la devolución de sus ahorros y exigir responsabilidades al Gobierno. La indignación ha aumentado a medida que se conocían las dificultades para recuperar el dinero y las conexiones entre la entidad financiera y organismos públicos.
Peña intentó contener la tormenta con la promulgación de una ley de emergencia destinada a facilitar la devolución de parte de las garantías y con cambios en la cúpula del Banco Central. También propuso a Raúl Vera Bogado para asumir la dirección del organismo. Las medidas, sin embargo, llegaron demasiado tarde para frenar el desgaste político y la presión social.
La crisis alcanzó igualmente a la dirección de Ueno Bank. Su presidente y varios directivos fueron detenidos e imputados por su presunta responsabilidad en delitos relacionados con la administración de la entidad y la gestión de los fondos. Las investigaciones deberán determinar cómo se produjo el deterioro financiero y qué papel desempeñaron las autoridades públicas que mantuvieron depósitos en el banco.
Las denuncias penales amenazan el futuro judicial de Peña
La renuncia tampoco ha detenido el frente judicial. Diputados de la oposición han ampliado ante la Fiscalía una denuncia contra Peña por presuntos delitos de enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias, lavado de dinero, administración en provecho propio, lesión de confianza y estafa. La acusación alcanza también al ministro de Economía, Óscar Lovera; al expresidente del Banco Central Carlos Carvallo; a miembros del directorio de la autoridad monetaria y al titular de la Superintendencia de Bancos, Holger Insfrán.
La denuncia incluye asimismo a responsables de organismos públicos, entre ellos el Instituto de Previsión Social y la Administración Nacional de Electricidad, por los depósitos millonarios que mantenían en Ueno Bank. El Ministerio Público ha anunciado la apertura de actuaciones contra el hasta ahora presidente, aunque el alcance de las responsabilidades penales deberá establecerse durante la investigación.
El debate sobre los fueros parece ser clave en la pugna institucional por el aparato estatal paraguayo. La renuncia permitiría a Peña asumir automáticamente el escaño de senador vitalicio que corresponde a los expresidentes y conservar las prerrogativas asociadas a esa condición. Los diputados han rechazado esa salida y han optado por impulsar el juicio político, que podría dejarlo sin esa protección si culmina con su destitución, que le abriría la puerta a la posibilidad de enfrentar algún proceso penal. La decisión definitiva está ahora en manos del Senado.
Alliana se prepara para asumir la Presidencia
El vicepresidente Pedro Alliana aparece como principal beneficiario de la crisis institucional. Si se formaliza la salida de Peña, deberá completar el mandato presidencial hasta el 15 de agosto de 2028. Su posición, sin embargo, no ha estado al margen de la tormenta: días antes de la intervención de Ueno Bank ya había expresado públicamente su preocupación por la situación financiera y había reclamado soluciones al presidente y a los responsables económicos.
“No hay para mí otra prioridad que no sea resolver el problema financiero por el que está pasando el país. Y algunas otras cuestiones que fueron hace tiempo preocupaciones que tenía y que manifesté en su momento a Santi (Peña), Fernández Valdovinos (ministro de Economía) y que hasta hoy no se pudo resolver”, avisó en declaraciones a los medios, y en la opinión pública se interpretó como el detonante de la operación para descabalgar a Peña. @mundiario
