Solo han pasado un par de días desde que Mineápolis celebrara –entre el alivio y el júbilo– el veredicto de culpabilidad de Derek Chauvin cuando se vuelven a escuchar los sollozos por la muerte de otro hombre negro a manos de una agente. Es en el templo Siloh, apenas diez minutos en coche de los juzgados donde un jurado declaró culpable al expolicía que mató hace casi un año a George Floyd. Allí se celebra el funeral de Daunte Wright, un joven de 20 años al que una policía mató el 11 de marzo tras confundir, aparentemente, el Taser –un arma paralizante no letal– con su pistola. Regresan los trajes de luto, el dolor desgarrado de los familiares, las arengas… Ver Más

