Para muchas personas es difícil entender qué lleva a un periodista a poner en riesgo su vida viajando a lugares peligrosos para contar las historias que de otra forma no verían la luz, e igual de complicado es para ellos explicar esa pulsión, que hay quienes califican de suicida, que los lleva a mirar a los ojos al terror y a poner en palabras y en imágenes esos relatos, sin filtros, para que el público pueda mirar la parte más oscura del mundo a través de ellos. Lo único cierto es que en esta búsqueda de las verdades más cruentas de nuestra humanidad, es posible encontrar la propia muerte, tal y como le ocurrió a David Beriáin (Artajona, Navarra, 1977)… Ver Más

