En el tradicional viaje de la Comisión Europea al país que inicia la presidencia semestral, la presidenta Ursula von der Leyen tuvo ocasión de asistir personalmente a una de las exhibiciones de la personalidad de Jansa, empeñado en presentarse como un «mediador honesto» para las posiciones de Orban, que las instituciones europeas condenan por «vergonzosas».
«Si alguien cree que la UE se convertirá en un par de años en un crisol en el que todos pensamos igual será mejor que lo piense de nuevo», dice este activista compulsivo de las redes sociales que suele enviar un centenar de tuits al día, hasta el punto de que ya es apodado como el ‘Mariscal Twitto’, en referencia al exdictador comunista de la desaparecida Yugoslavia federal, que falleció en Eslovenia.
Personaje peculiar
El recorrido político de este dirigente conservador, afiliado al Partido Popular Europeo (PPE), está lleno de periodos escabrosos. De hecho, ya ha sido condenado a dos años de prisión por corrupción, aunque logró que el Tribunal Constitucional anulara la sentencia.
En este último periodo se le acusa de intentar acaparar el control de todas las instituciones y medios. Su decisión de dejar de financiar a la agencia de información pública porque no le gusta la orientación de sus publicaciones fue recibida con estupor en Bruselas.
Ahora, el país va ha recibir más de 2.500 millones de euros del paquete de recuperación que gestiona la Comisión. Sin embargo, Jansa no ha designado todavía a los miembros eslovenos de la Fiscalía Europea (EPPO), lo que impedirá a este organismo supervisar la correcta aplicación de esos fondos.
El Parlamento Europeo denunció en varias ocasiones esta actitud y la jefa de la Fiscalía, la rumana Laura Kövesi, ya ha advertido de que «la falta manifiesta de cooperación sincera de las autoridades eslovenas influirá mucho en la eficacia de la Fiscalía Europea».
