Por lo que se sabe de este informe, la Comisión hace constar que tiene «serias preocupaciones» acerca de la independencia judicial tanto en Polonia como en Hungría, y critica duramente al Gobierno de este último país por no abordar temas de corrupción como el clientelismo y el favoritismo en los altos niveles del poder.
Aunque el informe se refiere a la situación en los 27 países miembros, los capítulos sobre Polonia y Hungría son particularmente delicados, porque los dos países están pendientes de la aprobación de los fondos de ayuda contra los efectos de la pandemia y se han previsto mecanismos para vincular su entrega al respeto de los principios esenciales de la UE. El Parlamento Europeo pide a la Comisión que endurezca sus críticas a las infracciones del estado de derecho, incluida la posible retención de pagos de fondos estructurales.
Tanto Polonia como Hungría presentaron sus planes de recuperación a la comisión hace más de dos meses, pero sus capitales siguen en diálogo con Bruselas mientras esperan su aprobación. Polonia espera casi 24.000 millones de euros y Hungría quiere acceder a más de 7.000 millones.
Las dos capitales ya merecieron el inicio de un procedimiento de infracción la semana pasada a causa de sus legislaciones respectivas sobre un tema tan sensible como los derechos de las personas LGBT. Didier Reynders, el comisario de justicia, advirtió que los desafíos a la primacía de la legislación de la UE, como el que también ha pronunciado el Tribunal Constitucional polaco podrían «destruir la propia unión» si no se abordan.

