Dicen que ahora va la vencida, que si Estados Unidos y la Unión Europea están en el mismo carro, los melones de Caracas se acomodarán en el camino y la democracia volverá a Venezuela. El optimismo de los defensores de esta nueva ronda de ‘diálogo’ peca de un exceso de fe chocante con la realidad.
El régimen bolivariano recupera, una vez más, un balón de oxígeno, tamaño globo terráqueo, para atornillar la dictadura al trono del poder. Ganar tiempo, otra vez, es su objetivo. Los de las palabras desgastadas (obras son amores…) se reúnen en el México de López Obrador con Noruega de la mano. El cementerio está lleno de bien intencionados.
La simulación es el arte de lo posible frente a… Ver Más
