Esta región, que cuenta con una importante industria desde el siglo XIX, es la más densamente poblada de Ucrania y cuya población es mayoritariamente de origen ruso, ha sido objeto de disputas con Rusia debido a las reivindicaciones del Kremlin, que con la excusa de apoyar a los separatistas prorrusos inició la invasión a gran escala
de Ucrania el pasado 24 de febrero, días después de reconocer la independencia de Donetsk y Lugansk. Moscú argumentó tras ello que el objetivo era poner fin a la guerra desatada en el Donbás en 2014 y «desnazificar» las autoridades ucranianas.
Según el Ministerio de Defensa ruso, «la orden, entregada a los oficiales de mando de la Guardia Nacional, contiene un plan detallado para preparar a un grupo de ataque que llevaría a cabo una ofensiva en el área de la llamada Operación de Fuerzas Conjuntas en el Donbás».
Asimismo, ha detallado que en la ofensiva iba a estar implicada una brigada de las Fuerzas Armadas ucranianas «que desde 2016 recibe entrenamiento de parte de instructores estadounidenses y británicos en Leópolis, en línea con programas de entrenamiento de la OTAN», según ha recogido la agencia rusa de noticias TASS.
Tras ello, el presidente del Comité de Investigación de Rusia, Alexander Bastrikin, ha ordenado la apertura de un caso penal en torno a estos supuestos preparativos por parte de Ucrania para recrudecer la ofensiva contra las zonas de Donetsk y Lugansk en manos de los separatistas.

