Dos mujeres contra el mundo

Por: Héctor E. Contreras.

Rut 1:16-17 y 2:12.

Las historias de algunas personas en la Biblia se encuentran tan entrelazadas que casi son inseparables, por lo cual sabemos más acerca de su relación como individuos. En una era que rinde culto a la personalidad, sus historias son modelos útiles que ayudan a las buenas relaciones. Rut y Noemí son ejemplos hermosos de esta fusión de vidas. Sus culturas, sus antecedentes familiares y su edad eran muy diferentes. Como suegra y nuera, tal vez tuvieron tantas oportunidades de tensión como de ternura. Y aún así se mantuvieron unidas la una a la otra. Pasaron por profunda tristeza, se amaron mucho y se entregaron por completo al Dios de Israel. A pesar de su interdependencia, tenían libertad en cuanto a su compromiso la una por la otra. Noemí estaba dispuesta a permitir que Rut regresara a su familia, Rut estaba dispuesta a dejar su tierra natal e ir a Israel. Estas mujeres deben ser el ejemplo vivo para esta generación, de lo que es una verdadera relación en la cual está de por medio el Espíritu de Dios.

“Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera de vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aún me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos”, Rut 1:16-17. Rut era una mujer moabita, pero eso no le impidió adorar al Dios verdadero, ni tampoco impidió a Dios aceptar su adoración y colmarla de grandes bendiciones. Dios no sólo amaba a los judíos, sino que Dios eligió a Israel como instrumento para que el resto del mundo lo conociera. Esto se cumplió cuando Jesús nació como judío. A través de Él, de Jesús, todo el mundo puede conocer a Dios. La Biblia dice: “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia”, Hechos 10:34-35. Dios acepta a todos los que le adoran; actua a través de las personas sin impor raza, sexo o nacionalidad. El libro de Rut es un ejemplo perfecto para todos los que adoran al Dios de la creación y a su Hijo Jesucristo.

Aunque Rut provenía de una raza a menudo despreciada por los israelitas, fue bendecida por su fidelidad. Con su fidelidad a Dios y a Noemí su suegra, tiempo después la llevó a ser la bisabuela del rey David y un antepasado directo de Jesús.

“Donde tú murieres, moriré yo”, esta fidelidad, entrega y se podría añadir la palabra “FE”, fue la fuerza interior que condujo a esta mujer a ir a otra tierra, a otras gentes que no conocía; pero tenía la convicción, la certeza de que junto a Noemí y al Dios en que creían, la elevaría hasta el peldaño más alto que ella jamás soñó. Dios estaba en el centro de su comunión íntima. Rut llegó a conocer al Dios de Israel a través de Noemí. La anciana permitió que Rut viera, escuchara y viviera todo el gozo y la angustia de su relación con Dios. ¿Cuán a menudo sientes tú que tus pensamientos y preguntas acerca de Dios deben quedar fuera de una amistad íntima? ¿Cuán a menudo expresas tus desordenados pensamientos acerca de Dios, con tu esposa y con tus amigos? Expresar abiertamente acerca de nuestra relación con Dios puede brindar profundidad e intimidad a nuestra relación con los demás. A continuación añado tres puntos fuertes y logros de la buena relación de estas dos mujeres:

1-) Una relación donde el vínculo más grande era la fe en Dios;

2-) Una relación de un sólido compromiso mutuo y

3-) Una relación en la que cada persona trató de hacer lo mejor para la otra.

Con una relación así, podemos alcanzar grandes logros entre hermanos en la fe, familiares y amigos. Dios nos ayude a ser sinceros con nuestras amistades.

“Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte”, Rut 2:12. Rut hizo suya una tierra extraña. En lugar de depender de Noemí o esperar a que llegara la buena fortuna, tomó la iniciativa. Se lanzó a trabajar. No tuvo miedo de admitir su necesidad de trabajar duro para satisfacer y cubrir sus necesidades y la de su amiga Noemí. Cuando Rut salió a los campos, Dios proveyó para ella. Si tú estás en espera de la provisión divina, considera esto: Quizás Él, Dios, esté esperando que des el primer paso para demostrar cuán importante es la necesidad. Con el pasaje citado, Rut mostró cualidades admirables: Trabajar duro, era amorosa, bondadosa, fiel y valiente.

Estas cualidades le permitieron ganar una buena reputación, pero sólo porque las ostentó constantemente en todos los aspectos de su vida. A dondequiera que iba o cualquiera cosa que hacía, el carácter de Rut era el mismo.

Tu reputación se forma por la gente que te observa en tu trabajo, en tu escuela, colegio o universidad. También en tu hogar, en tu ciudad o en tu congregación donde asistes. Una buena reputación surge al vivir siempre con las cualidades en las que crees, sin importar qué tipo de gente o ambiente te rodee.

Los líderes son más fáciles de admirar que de definir. Tienen muy poca conciencia de su heroísmo y otros quizás no reconozcan la heroicidad de sus actos. Los líderes simplemente hacen lo bueno en el momento oportuno, sea que se den cuenta o no del impacto que su acción tendrá. Quizás la única cualidad que poseen es una tendencia a pensar en los demás antes que en ellos mismos. Esto fue Bozz, un líder. En sus tratos con otras personas, siempre pensaba en sus necesidades. Las palabras a sus empleados, familiares y otros, siempre estaban impregnadas de bondad. Brindaba ayuda con franqueza, nunca de mala gana. En su accionar de líder bondadoso, nunca pudo ver el alcance de lo que sus acciones lograrían. No podía saber que el niño que tendría con Rut sería un antepasado del rey David y de Jesús. Solamente enfrentó el reto de hacer lo bueno ante esta situación. Al final del verso 12 citado, aparecen las palabras: “Y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte”. Para tí, hoy Dios es tu refugio también. Añado los puntos fuertes y logros de Booz, son los siguientes:

1-) Fue un hombre de palabra; 2-) Se conmueve por los necesitados, interesado en sus trabajadores; 3-) Un gran sentido de responsabilidad e integridad y 4-) Un triunfador y astuto hombre de negocios.

Puede resultar heróico hacer lo que debemos y hacerlo bien. A menudo Dios usa decisiones pequeñas, para realizar un gran plan para nuestras vidas.

Te invito en esta hora a que seas sincero, primeramente con Dios, luego contigo mismo y después, con los demás. Que el Dios de los cielos te ayude a consolidar tu espíritu interior para forjar las amistades que deseas. ¡Amén!

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