EL AUTOR ES GERENTE DE PRENSA HISPANA.MIEMBRO DE LA FUNDACIÓN VERDÉES.
El geólogo Osiris de León ha lanzado una sentencia que no admite interpretaciones ligeras la República Dominicana no está preparada para la magnitud de los fenómenos climáticos que ya nos están golpeando. No hablamos de una amenaza futura; si de la realidad que este mismo abril de 2026 ha dejado luto en el Cibao y caos en el Gran Santo Domingo.
Lo que vimos en Santiago, con casas inundadas y tragedias humanas, y lo que vivimos cada vez que una nube se posa sobre la Capital, es la prueba de que nuestro modelo de crecimiento ha chocado de frente con la naturaleza. Estamos construyendo sobre un sistema de drenaje que no existe o que es, a todas luces, una reliquia del siglo pasado.
Señores del Gobierno, el diagnóstico técnico es claro. No basta con recoger la basura después de la tormenta. Las recomendaciones urgentes de los expertos como De León señalan un camino que requiere voluntad política y presupuesto:Reingeniería del Drenaje Pluvial Es imperativo pasar de los imbornales taponados a un sistema moderno de túneles y colectores. Santiago y el Gran Santo Domingo son hoy ‘ollas’ de cemento donde el agua no tiene hacia dónde correr porque hemos sellado el suelo con asfalto y edificaciones.
No se puede seguir permitiendo la urbanización desenfrenada sobre cuencas naturales y suelos de alta permeabilidad que ya están saturados. La basura es el principal enemigo del drenaje.
El gobierno central y los ayuntamientos deben dejar la política de ‘reacción’ y pasar a la ‘prevención’ permanente, limpiando cauces y cañadas antes de que llegue la vaguada, no cuando el agua le llega al cuello a la gente.
Pero no todo es culpa de la oficina pública. Usted, amigo que me escucha en su carro o en su casa, también tiene una advertencia sobre la mesa.
La basura no se evapora: Cada botella de plástico que usted tira a la calle hoy es el tapón que mañana inundará su propio vehículo o la casa de su vecino.
Si usted vive cerca de una cañada o en una zona históricamente inundable, no espere que el COE le toque la puerta. El cambio climático ha vuelto a los fenómenos atmosféricos erráticos y violentos. La autoprotección es su primera línea de defensa.
Como ciudadano, su voto y su voz deben exigir infraestructura, no funditas de comida después del desastre. Necesitamos ciudades resilientes.
El mensaje de Osiris de León es un recordatorio de nuestra fragilidad. La naturaleza no negocia, y el agua siempre reclama su cauce. O el Estado dominicano inicia una inversión histórica en infraestructura pluvial, o seguiremos contando pérdidas cada vez que el cielo decida llover.
HASTA UNA PROXIMA.