En este final de año las relaciones de poder en el mundo siguen convulsionadas. Nos adentramos en una de grandes rivalidades plagada de incertidumbres. Pero al menos en 2022 se han derribado tres dogmas que nos hacían errar en el diagnóstico sobre el papel de Europa en esta etapa. Sabemos que Rusia no es un país fiable, Ucrania puede ganar la guerra y la Unión Europea es capaz de aprender el lenguaje del poder. Sin embargo, hace un año muchos expertos explicaban que la interdependencia económica impediría que Vladímir Putin tomase la decisión de invadir Ucrania. El dictador había conseguido anexionar Crimea y desestabilizar las provincias rusófonas de su vecino. Parecía que nunca daría un paso tan arriesgado. Las mismas voces autorizadas, una vez comenzó la guerra, no admitían ningún resultado que no fuera una clara victoria de Moscú. A los pocos meses reclamaron una rendición sin apenas condiciones del Gobierno de Kiev. A la UE no se le esperaba en la contienda. La doble sorpresa ha sido el éxito político y militar de Volodímir Zelenski y la reacción europea, con una combinación de firmeza y unidad. La UE ha atravesado una serie de crisis existenciales en los últimos quince años (euro, refugiados, Brexit, pandemia y Ucrania). Con titubeos y errores, ha aprendido a gestionar cada vez mejor estos embates, a pesar de la crecida del nacionalismo y el populismo, y de la dificultad de tejer consensos entre 27 socios muy dispares. Queda mucho por hacer para poner en marcha una defensa europea y, sobre todo, convertir a la Unión en un actor que piense su proyección global de modo estratégico. La relación transatlántica es el vector más importante sobre el que trabajar, pero no el único. Para Estados Unidos su prioridad es China y el eco de ‘América primero’ le hace menos eficaz en el mundo. En muchos asuntos esenciales para los europeos (Mediterráneo, Norte de África, Sahel), dependeremos en buena medida de nosotros mismos. Influir en un mundo peligroso sigue siendo nuestra asignatura pendiente, pero al menos en 2023 podremos abordar dicho reto con menos dogmas.

