La decisión de los republicanos de Tennessee de aprobar un nuevo mapa congresual que elimina el único distrito de mayoría afroamericana del estado ha abierto una de las batallas políticas y raciales más tensas de los últimos años en el sur de Estados Unidos.
La medida, impulsada tras el reciente fallo del Tribunal Supremo que debilitó las protecciones históricas de la Ley de Derecho al Voto, amenaza con transformar completamente la representación política de Tennessee en Washington y podría convertirse en modelo para otros estados conservadores.
El nuevo mapa aprobado divide el condado de Shelby, donde se encuentra Memphis, entre tres distritos de mayoría republicana. El efecto político inmediato sería prácticamente eliminar el escaño que actualmente ocupa el congresista demócrata Steve Cohen, representante del distrito desde 2007.
Pero el impacto va mucho más allá de un simple reajuste electoral. Para los críticos del proyecto, la redistribución supone también la fragmentación deliberada del voto afroamericano en uno de los territorios más simbólicos del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.
La ofensiva republicana en Tennessee llega apenas días después de la decisión del Tribunal Supremo en el caso Callais v. Landry, un fallo que debilitó significativamente partes clave de la histórica Ley de Derecho al Voto de 1965. Durante décadas, esa legislación había limitado las maniobras estatales para diseñar distritos electorales que redujeran el peso político de minorías raciales, especialmente en estados del sur con larga historia de segregación.
La nueva interpretación judicial ha sido vista por legisladores republicanos como una oportunidad para impulsar una nueva oleada de redistribuciones electorales en estados conservadores. Tennessee se convirtió así en el primer estado en aprobar un rediseño congresual tras el fallo judicial, aunque Louisiana, Alabama y Carolina del Sur ya estudian medidas similares.
El contexto nacional es especialmente delicado porque el control de la Cámara de Representantes estadounidense podría depender de apenas unos pocos escaños en las próximas elecciones legislativas.
La estrategia republicana: consolidar un dominio total
Los republicanos, impulsados por el presidente Donald Trump, no han ocultado el objetivo político del nuevo mapa. El representante estatal Jason Zachary defendió abiertamente la medida afirmando: “Esto nos brinda una oportunidad única, por primera vez en la historia, de enviar desde Tennessee a Washington D. C. una delegación íntegramente republicana para representar los valores conservadores”.
Actualmente, los republicanos ya controlan ocho de los nueve distritos congresuales de Tennessee. El rediseño apunta a convertir el estado en una delegación completamente republicana en el Congreso federal.
El nuevo mapa fragmenta no solo Memphis, sino también parte del área metropolitana de Nashville, otro de los principales bastiones demócratas del estado. Los nuevos distritos se extienden cientos de kilómetros y unen territorios con perfiles económicos, culturales y geográficos muy distintos para maximizar el rendimiento electoral republicano.
Los defensores del plan sostienen que el rediseño responde únicamente a criterios partidistas y no raciales. El presidente republicano de la Cámara estatal, Cameron Sexton, insistió en que los mapas fueron elaborados “basándose en la población y la política, no en datos raciales” .Sin embargo, esa explicación ha sido rechazada frontalmente por los demócratas y varias organizaciones de derechos civiles.
“Jim Crow 2.0”: crece la tensión racial y política
Las sesiones legislativas estuvieron marcadas por escenas de enorme tensión. Manifestantes llenaron las galerías del Capitolio estatal mientras legisladores demócratas denunciaban lo que consideran una nueva forma de supresión política del voto afroamericano.
El legislador demócrata afroamericano Justin Jones calificó el plan como “es una forma de un Jim Crow del terror”, en referencia al sistema de segregación racial que dominó el sur estadounidense hasta mediados del siglo XX.
Otro legislador demócrata, Justin Pearson, fue todavía más lejos al afirmar: “Estos mapas son herramientas racistas de supremacía blanca al servicio del supremacista blanco más poderoso de Estados Unidos, Donald J. Trump”.
Las protestas dentro y fuera del Capitolio se intensificaron durante la votación final. Manifestantes utilizaron bocinas, corearon consignas como “¡fuera los nuevos mapas!”, mientras varios legisladores afroamericanos permanecían unidos en oración frente al pleno.
Tennessee has approved a new congressional map splitting a majority-Black district in Memphis, prompting protests and accusations of racial gerrymandering.
The move could help Republicans widen their narrow US House majority ahead of the midterms. pic.twitter.com/iYQjizJPmc
— Al Jazeera English (@AJEnglish) May 8, 2026
La importancia simbólica de Memphis explica buena parte de la intensidad del debate. La ciudad fue uno de los grandes epicentros del movimiento por los derechos civiles y el lugar donde fue asesinado Martin Luther King Jr. en 1968.
El distrito congresual basado en Memphis había funcionado históricamente como el principal vehículo de representación política afroamericana en Tennessee. La nueva redistribución diluye ahora ese peso electoral al repartir a los votantes demócratas y afroamericanos entre varios distritos rurales y suburbanos dominados por republicanos.
El proceso en Tennessee forma parte de una estrategia nacional más amplia impulsada por Donald Trump para reforzar la ajustada mayoría republicana en la Cámara de Representantes.
Desde el año pasado, Trump había presionado públicamente a estados gobernados por republicanos para redibujar sus mapas electorales antes de las elecciones de medio mandato. El fallo reciente del Supremo aceleró esos planes. Según estimaciones de estrategas republicanos, el rediseño de distritos podría aportar hasta 14 nuevos escaños al Partido Republicano. Los demócratas también intentan responder en algunos estados bajo su control, aunque con menor margen de maniobra. @mundiario
