Amazon negocia pagar 7.000 millones de dólares por Decart y refuerza su inteligencia artificial tras la retirada de Anthropic

Amazon negocia pagar unos 7.000 millones de dólares por Decart, la startup israelí de vídeo generativo en tiempo real que reforzaría su inteligencia artificial tras la retirada de Anthropic.

La operación colocaría a la compañía israelí en unos 7.000 millones de dólares, casi 3.000 millones por encima de su valoración de mayo, cuando rondaba los 4.000 millones. Amazon no ha confirmado nada: un portavoz declinó hacer comentarios cuando fue consultado por la prensa especializada.

Quién es Decart y por qué Anthropic dijo no

El laboratorio de Anthropic estudió la compra y llegó a manejar una cifra de 6.000 millones de dólares antes de echarse atrás tras examinar la compañía. La decisión, adelantada por Bloomberg el 7 de septiembre, dejó el camino libre a Amazon, que llevaba meses cortejando a la empresa israelí desde su sede.

La relación entre Amazon y Anthropic es densa. La compañía de Seattle había aportado ya 8.000 millones de dólares al laboratorio a finales de 2024 y el pasado mes de abril anunció su intención de invertir al menos 25.000 millones más. Que ahora compre por su cuenta a un proveedor que el laboratorio descartó dice bastante de cómo se mueve el capital en el sector.

Decart se fundó en Israel en 2023 y construye modelos que generan y editan vídeo al instante, además de software que acelera la IA sobre chips de Nvidia, de AWS y de las TPU de Google. Su herramienta estrella, Lucy 2.5, promete transformar una emisión en directo mientras se emite. El vídeo en vivo, los mundos sintéticos, y el software de entrenamiento de robots completan su catálogo.

La valoración no se explica por el modelo. Se explica por el coste. Lo que Amazon compra, en realidad, es la capacidad de servir vídeo generativo a un precio que la competencia no puede igualar con GPUs convencionales.

El valor de Decart no está en el modelo que otro descartó, sino en el coste por segundo de vídeo generado sobre silicio propio.

AWS, Trainium y el pulso por el coste del cómputo

AWS concedió a Decart acceso anticipado a su chip Trainium3 en diciembre de 2025 y desde entonces la compañía se ha convertido en en uno de sus clientes estratégicos. El resultado que la firma presume: vídeo en tiempo real generado cuatro veces más rápido que con GPUs y a la mitad de coste. Amazon asegura que algunos clientes han recortado su factura de IA hasta un 50% usando estos chips.

Trainium es la respuesta de Amazon a Nvidia, dueña del mercado de entrenamiento de modelos. La estrategia no es nueva: la nube de AWS lleva desde 2018 diseñando silicio propio para no depender de un solo proveedor ni de su margen. En España esa infraestructura tiene nombre y apellidos: la región de centros de datos que la compañía opera en Aragón, con un plan de inversión anunciado de 2.500 millones de euros a diez años.

Para las empresas españolas la consecuencia es directa. La gran compañía nacional —banca, telecomunicaciones, energía, distribución— compra horas de cómputo antes que modelos, y la mayoría lo hace sobre la nube de AWS, Microsoft o Google. Si el vídeo generativo y el entrenamiento se abaratan, sus proyectos de IA dejan de ser un experimento de laboratorio.

España no tiene hiperescaladores propios y su apuesta pública pasa por el Barcelona Supercomputing Center y el modelo ALIA, además del marco regulatorio del Reglamento Europeo de IA. La dependencia de la nube americana no es un problema nuevo, pero cada operación de este tipo la consolida. Madrid y Bruselas miran el calendario, no el comunicado.

La Lógica de Washington

Desde la óptica americana, la compra de Decart encaja en una política industrial que lleva una década construyéndose. La CHIPS Act de 2022 —la ley que inyectó 52.000 millones de dólares en la fabricación de semiconductores en suelo americano— fue el pistoletazo de salida de una idea simple: quien controla el cómputo controla la IA. Que AWS diseñe sus propios chips y compre startups que los expriman es la versión privada de ese mismo razonamiento.

El precedente está en 1986, cuando Estados Unidos y Japón firmaron el Acuerdo de Comercio de Semiconductores y Washington impulsó SEMATECH, un consorcio público-privado para recuperar terreno en chips. Entonces el miedo era Tokio; hoy es la cadena de suministro global y el dominio de Nvidia. La coalición que sostiene esta lógica no distingue de siglas: republicanos y demócratas compiten por ver quién protege mejor la ventaja tecnológica americana. A eso se suma la vigilancia antimonopolio de la Comisión Federal de Comercio, el regulador que revisa con lupa las compras de las grandes tecnológicas.

Para España, la lectura es de plazo largo. La operación no cambia mañana ninguna cuenta de resultados, pero refuerza la posición de AWS como infraestructura por defecto de la IA europea y, con ella, de la española. Si Amazon consigue bajar un 50% el coste del cómputo, las startups de Madrid y Barcelona lo notarán antes que las de Silicon Valley, porque parten de presupuestos más pequeños.

La incógnita es la puerta regulatoria. La FTC y el Departamento de Justicia han estrechado el cerco sobre las compras que absorben talento sin adquirir formalmente la empresa —las llamadas acqui-hires—, y una operación de 7.000 millones difícilmente pasará desapercibida. Washington no pide permiso a nadie, pero tampoco firma cheques sin mirar. No hay confirmación oficial ni fecha de anuncio: los términos siguen abiertos y, si se cierran, será el movimiento más ambicioso de Amazon en vídeo generativo hasta la fecha.

Ficha del Caso

  • El caso: Amazon negocia la compra de la startup israelí Decart por unos 7.000 millones de dólares, después de que Anthropic descartara la operación tras examinar la compañía.
  • Datos clave: Cifra estimada de 7.000 millones; valoración de 4.000 millones en mayo; 6.000 millones estudió Anthropic; 8.000 millones ya invertidos en Anthropic y hasta 25.000 millones más anunciados en abril.
  • Para España: Refuerza a AWS, la nube sobre la que operan buena parte de las grandes empresas españolas, y abarata el cómputo de las startups locales si Trainium3 cumple lo prometido.

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