La izquierda moderada francesa ya tiene candidato para intentar recuperar un espacio propio en las presidenciales de 2027. Raphaël Glucksmann, fundador de Plaza Pública y eurodiputado, ganó este domingo con claridad las primarias de la izquierda socialdemócrata, con el 66,17 % de los votos. Olivier Faure, primer secretario del Partido Socialista (PS), quedó muy por detrás, con el 14,46 %, mientras Ségolène Royal obtuvo el 7,62 %. La contundencia del resultado evitó una segunda vuelta.
El resultado convierte a Glucksmann en el candidato de este espacio político, pero no en el candidato de toda la izquierda francesa. Jean-Luc Mélenchon y La Francia Insumisa (LFI) no participaron en la primaria y mantienen su propia estrategia, mientras los ecologistas y otras fuerzas progresistas tampoco han cerrado una fórmula común. La división deja al nuevo candidato socialdemócrata ante una batalla por competir con la derecha y la extrema derecha, pero también disputar a Mélenchon la representación de la izquierda.
La primaria reunió a 120.787 votantes de los 134.456 inscritos, según los resultados comunicados por los organizadores. El proceso fue exclusivamente electrónico y sufrió un ciberataque que ralentizó las conexiones desde su comienzo y obligó a prolongar la votación.
La participación está lejos de las grandes primarias socialistas del pasado. La de 2011, que terminó con la victoria de François Hollande como candidato presidencial para 2012, movilizó a varios millones de personas. Por eso, aunque el 66 % de Glucksmann expresa una victoria rotunda dentro del perímetro de la consulta, no puede traspolarse esa fuerza electoral al conjunto del país.
Los participantes han optado por un candidato que reivindica una socialdemocracia europeísta, prooccidental y crítica con Vladímir Putin, y que rechaza integrarse en la estrategia radical, euroescéptica y antisistema de Mélenchon. Los candidatos derrotados se han comprometido a respaldarle, aunque Ségolène Royal ha reclamado después un “rassemblement” de la izquierda.4
El político que llegó desde Europa
Glucksmann, de 46 años, no procede de la estructura tradicional del Partido Socialista. Hijo del filósofo André Glucksmann, desarrolló parte de su trayectoria como periodista, ensayista y activista internacional. Entre 2008 y 2012 fue asesor del entonces presidente georgiano Mijaíl Saakashvili y en 2018 participó en la fundación de Plaza Pública. Un año después llegó al Parlamento Europeo.
Durante sus primeros años de actividad política evitó presentarse como aspirante al poder nacional. Su proyecto estaba centrado en la construcción europea. Aquella posición encaja ahora con uno de los rasgos esenciales de su candidatura, de intentar recuperar una izquierda francesa vinculada a Europa, al Estado de derecho y a una política exterior firme frente a Rusia.
El problema es que ese perfil también puede convertirse en una debilidad electoral. Glucksmann tiene un discurso elaborado, europeísta y alejado del populismo, pero deberá demostrar que puede conectar con sectores populares que en los últimos años se han desplazado hacia opciones situadas en los extremos del tablero político.
Entre Macron y Mélenchon
Glucksmann pretende ocupar un espacio que durante la etapa de Emmanuel Macron quedó parcialmente desdibujado. El presidente francés conquistó buena parte del centro político y debilitó a las estructuras tradicionales de socialistas y republicanos. De hecho, comparte con Macron algunos elementos de corte liberal como el europeísmo, la confianza en la construcción comunitaria y una retórica centrada en la defensa de los valores democráticos europeos. Pero su proyecto pretende precisamente diferenciarse del macronismo y ofrecer una alternativa socialdemócrata cuando Macron ya no puede volver a presentarse.
Al otro lado está Mélenchon. El líder de LFI conserva una base electoral propia y ha desarrollado una estrategia destinada a ampliar su implantación entre las periferias urbanas y los votantes jóvenes y de origen inmigrante. Los sondeos publicados en los últimos días sitúan a Mélenchon entre los candidatos con mayores posibilidades de alcanzar la segunda vuelta, junto a la ultraderechista Marine Le Pen, aunque las posiciones dependen de los escenarios planteados por cada encuesta. Glucksmann, en cambio, aparece todavía bastante más atrás. Los datos agregados disponibles le sitúan alrededor del 10-14 % en intención de voto en distintos escenarios, por detrás de Le Pen, Mélenchon y candidatos de centroderecha como Édouard Philippe.
La cuestión que puede decidirlo todo: la unidad
El Nuevo Frente Popular (NFP) de 2024 permitió a las fuerzas de izquierda concurrir juntas a las legislativas y contener el avance de la extrema derecha en numerosos distritos. Repetir una fórmula semejante en las presidenciales exigiría, sin embargo, superar el enfrentamiento entre la socialdemocracia y LFI.
Ahí se encuentra uno de los principales límites de Glucksmann. El candidato ha construido buena parte de su identidad política precisamente sobre el rechazo a Mélenchon y a su estrategia. Una alianza con LFI podría ampliar el espacio electoral de la izquierda, pero también obligaría a Glucksmann a asumir posiciones y socios que pueden alejar a una parte del electorado moderado que pretende recuperar.
Los ataques que ha recibido durante la campaña ilustran hasta qué punto la fractura es también cultural. Glucksmann ha sido increpado por simpatizantes de LFI que cuestionan su condición de representante de la “verdadera izquierda”. En otros actos ha sido acusado de traicionar la causa palestina. El domingo, durante las celebraciones de su victoria, varios individuos le arrojaron arroz y posteriormente harina.
El propio Partido Socialista afronta además una situación inédita. La victoria de Glucksmann supone que el PS no presentará a un candidato salido directamente de sus filas en una elección presidencial, pese a que su primer secretario, Olivier Faure, concurrió a las primarias. François Hollande, por su parte, ha optado por no participar y mantiene abierta su decisión sobre una eventual candidatura para más adelante. @mundiario
