El Celta visita este jueves Anoeta a las 21:00 horas en un partido adelantado correspondiente a la jornada 6 de La Liga. Será, sin embargo, únicamente el cuarto encuentro del curso para los de Claudio Giráldez, que llegan con un punto de nueve posibles, dos derrotas consecutivas y solo un gol marcado.
El cambio de fecha tiene una explicación europea. La sexta jornada de La Liga está programada entre el 15 y el 17 de septiembre, exactamente las mismas fechas en las que comienza la Europa League. El Celta debe visitar al Omonia el miércoles 16 y la Real Sociedad recibirá al Bournemouth un día después. Al coincidir además en Liga los dos representantes españoles de la competición, su enfrentamiento pudo trasladarse al 3 de septiembre, casi dos semanas antes que los otros nueve partidos de la jornada.
Ese adelanto añade todavía más interés al encuentro. El Celta jugará después ante el Getafe el 7 de septiembre y Málaga el día 13 antes de estrenarse en Europa. Es decir, disputará cuatro partidos ligueros antes de que la jornada 6 se juegue de manera ordinaria, en un comienzo de temporada especialmente comprimido que reduce el tiempo disponible para corregir los problemas mostrados hasta ahora.
El problema del Celta hasta ahora no se limita al resultado. El empate sin goles en Mestalla fue seguido por las derrotas ante Osasuna y Athletic, dos partidos en los que volvió a aparecer una dificultad ya reconocible: tener el balón no está significando generar peligro. El equipo puede instalarse durante fases largas en campo contrario, pero le cuesta transformar esa posesión en ocasiones claras y únicamente Iago Aspas ha conseguido marcar en los primeros 270 minutos de campeonato.
Anoeta aparece así como una prueba especialmente interesante. Una derrota no convertiría septiembre en una crisis, pero sí dejaría al Celta con un punto después de cuatro partidos disputados y aumentaría inevitablemente la presión antes de afrontar el siguiente tramo del calendario. Más que una obligación de ganar a cualquier precio, existe ya una necesidad de demostrar que la propuesta de Giráldez puede empezar a traducirse en resultados.
La Real Sociedad tampoco ha comenzado con comodidad. Perdió sus dos primeros encuentros ante Betis y Real Madrid, pero reaccionó el pasado fin de semana venciendo 2-1 al Espanyol en Anoeta. Los donostiarras llegan, por tanto, después de conseguir precisamente lo que todavía persigue el Celta: una primera victoria capaz de frenar las dudas generadas por el arranque.
Giráldez tendrá que buscarla sin Borja Iglesias ni Aleix Febas, ambos ausentes por lesión. La principal novedad es Couhaib Driouech, incluido por primera vez en una convocatoria del Celta y disponible para disponer de sus primeros minutos. Sebastián Cáceres, último refuerzo para el centro de la defensa, todavía no aparece entre los 24 jugadores citados para viajar a San Sebastián.
La llegada de Driouech ofrece una nueva alternativa precisamente en una de las parcelas donde más necesita crecer el equipo. Sin Borja, futbolistas como Ferran Jutglà, Pablo Durán, Iago Aspas, Williot Swedberg o el propio Driouech tendrán que elevar una producción ofensiva que hasta ahora resulta demasiado pequeña. Giráldez ha movido piezas y estructuras desde el comienzo del campeonato, pero todavía necesita encontrar una fórmula capaz de unir control, profundidad y ocasiones.
Anoeta no decidirá la temporada del Celta, pero sí puede modificar rápidamente su temperatura. Ganar permitiría cortar la dinámica antes de que el calendario europeo entre en escena; volver a perder dejaría al equipo avanzando partidos sin avanzar en la clasificación. Ese es el verdadero examen de este peculiar adelanto de la jornada 6: comprobar si el conjunto de Giráldez empieza a reaccionar o si septiembre comienza a exigir soluciones mucho antes de lo previsto. @mundiario
