Aubameyang mantiene al Deportivo entre los dos únicos invictos de LaLiga

Hay estadísticas que, al comienzo de una temporada, deben manejarse con prudencia. Cinco jornadas son todavía pocas para extraer conclusiones definitivas, pero suficientes para empezar a descubrir tendencias. Y la del Deportivo de A Coruña resulta difícil de ignorar: recién regresado a Primera después de ocho años, continúa sin conocer la derrota y comparte con el Barcelona una condición que ya no conserva ningún otro equipo de LaLiga. Cinco partidos han bastado, además, para confirmar otra evidencia todavía más llamativa: Pierre-Emerick Aubameyang está saliéndose.

El 1-1 conseguido en Getafe fue probablemente el partido menos brillante de los coruñeses, pero quizá uno de los que mejor explican por qué este comienzo merece atención. El equipo de Antonio Hidalgo sufrió, cometió errores defensivos, tuvo dificultades para superar la presión de un rival incómodo y se encontró por debajo en el marcador durante la segunda mitad. Cuando el encuentro parecía encaminado hacia su primera derrota, apareció de nuevo Aubameyang. No había hecho prácticamente nada hasta entonces. Tampoco necesitó hacerlo.

Aubameyang suma cinco goles en sus cinco primeros partidos con el Deportivo. Solo Barça y Dépor permanecen invictos después de cinco jornadas

Un centro magnífico de Yeremay desde la derecha encontró al gabonés en el área. Aubameyang hizo lo que llevan haciendo toda su vida los grandes delanteros: anticipar dónde iba a estar el balón y convertir una oportunidad en gol. Cabeceó hacia abajo y estableció el empate. Era su quinto tanto en cinco jornadas consecutivas, una secuencia extraordinaria para cualquier delantero y todavía más para un futbolista de 37 años que acaba de incorporarse a un recién ascendido.

Cinco partidos, cinco goles

El dato comienza a explicar por sí solo la dimensión de su fichaje. Aubameyang no ha llegado a A Coruña solo para aportar experiencia, jerarquía o notoriedad internacional. Ha llegado marcando. Y lo sigue haciendo con una regularidad que transforma partidos.

Ante el Getafe apenas había encontrado espacios. El encuentro transcurría lejos del escenario que más le favorece, atrapado entre centrales, con pocas ocasiones para correr y sometido al fútbol físico que propone el conjunto madrileño. Su primera oportunidad verdaderamente clara llegó prácticamente en el minuto 78. La convirtió.

Esa capacidad distingue a los delanteros excepcionales. Pueden permanecer desconectados durante largos periodos porque necesitan segundos para decidir un partido. Aubameyang conserva velocidad, pero su principal patrimonio quizá sea ahora otro: sabe interpretar el área mejor que casi todos los que lo rodean.

El Deportivo ha encontrado así algo que resulta especialmente difícil de comprar incluso cuando existe dinero: un goleador que convierte en puntos oportunidades que otros delanteros necesitan repetir varias veces.

El Dépor también sabe sufrir

El empate del Coliseum tuvo, sin embargo, bastante menos brillo que otros partidos recientes. El Getafe dominó el comienzo y detectó pronto los problemas de una defensa coruñesa que vivió una primera media hora particularmente incómoda.

Lucas Noubi estuvo a punto de pagar muy caro un error de concentración a los dos minutos, aunque el fuera de juego de Iván Azón anuló el gol. Ximo Navarro también sufrió y José María Giménez tuvo que recurrir varias veces al oficio para corregir situaciones comprometidas. Leo Román volvió a transmitir seguridad, aunque el Deportivo continúa sin conseguir dejar su portería a cero.

El equipo fue creciendo a medida que avanzaba la primera mitad. Quagliata, posiblemente el futbolista más estable de la defensa y sorprendentemente uno de los principales argumentos ofensivos durante ese periodo, estuvo cerca del gol con un disparo que rozó el larguero. Mario Soriano y Luismi Cruz comenzaron también a encontrar los espacios que el Getafe había negado durante el arranque.

La segunda parte mostró un Deportivo más reconocible. Bil Nsongo volvió a ofrecer una actuación que merece ser valorada más allá de las estadísticas. Peleó con los centrales, descargó balones, generó espacios y sostuvo físicamente un duelo poco propicio para el fútbol elaborado. Es un delantero diferente a Aubameyang y precisamente por eso puede resultar complementario. Su potencia y capacidad para desgastar defensas empiezan a justificar la confianza de Hidalgo.

Casadó descubre la dureza del Coliseum

Marc Casadó estrenó titularidad después de convertirse en uno de los grandes fichajes del cierre del mercado. No tuvo un debut sencillo. La intensidad del Getafe dificultó su propósito de gobernar el centro del campo y el Deportivo encontró problemas para salir jugando con limpieza.

Hidalgo decidió sustituirlo pasada la hora para introducir a Adama Traoré y buscar mayor profundidad. La modificación no evitó que llegara el golpe local. Djené anticipó a Aubameyang, Terrats encontró espacio donde nadie consiguió detener su avance y, después de combinar con Satriano, superó por bajo a Leo Román. Era el minuto 65 y por primera vez el Deportivo parecía seriamente amenazado por la derrota.

La reacción también habla bien del equipo. No se descompuso, adelantó líneas y aceptó riesgos. Hidalgo recurrió entonces a Yeremay y Zakaria. El canario tardó muy poco en recordar por qué continúa siendo uno de los futbolistas más especiales de la plantilla.

Yeremay y Aubameyang: una sociedad que promete

Yeremay recibió después de una intervención de Aubameyang, superó a dos rivales, llegó hasta la línea de fondo y colocó un centro preciso. El gabonés completó la jugada con el cabezazo del 1-1. La conexión invita a imaginar mucho más.

La incorporación de futbolistas como Casadó, Adama, Giménez o Angeliño ha elevado considerablemente la competencia interna, pero recuperar al mejor Yeremay puede equivaler a otro fichaje. Si el canario consigue asociarse con Aubameyang cerca del área, el Deportivo dispondrá de una combinación de talento, desequilibrio y gol difícil de encontrar en un recién ascendido.

El empate incluso pudo convertirse en victoria. Zakaria y Giménez estuvieron cerca del segundo y el Getafe acabó contemplando con alivio el final de un partido que había tenido durante muchos minutos bajo control.

Solo quedan dos

El dato final resume la dimensión del comienzo: después de cinco jornadas, Barcelona y Deportivo son los únicos equipos que permanecen invictos en LaLiga. Para el Barça puede formar parte de la normalidad; para un Deportivo recién ascendido constituye una magnífica carta de presentación.

Conviene no transformar ese comienzo en una obligación desmesurada. El objetivo fundamental continúa siendo consolidarse en Primera y cinco jornadas no convierten al Deportivo en candidato europeo. La plantilla todavía necesita ensamblar numerosos fichajes, la defensa concede demasiado y algunos partidos muestran que el equipo puede sufrir cuando el rival le impide desarrollar su fútbol.

Pero tampoco tendría sentido rebajar lo que está ocurriendo. El Deportivo ha construido una plantilla considerablemente más potente que la que logró el ascenso, sabe competir de maneras diferentes y está demostrando una capacidad de reacción que ya le ha permitido sobrevivir a situaciones adversas. Y, sobre todo, tiene a Aubameyang.

Cinco partidos. Cinco goles. Cinco jornadas sin perder. En Getafe necesitó una sola ocasión para rescatar al Deportivo. A sus 37 años, el gabonés no está comportándose como una estrella que ha venido a terminar su carrera a Riazor. Está jugando como una estrella que todavía quiere prolongarla. @mundiario